Hay algo que los veracruzanos saben lo que pasa cuando se enferman: llegar al Seguro Social con una receta y salir con las manos vacías, esperar horas en urgencias sin que nadie te atienda o enterarse, de último momento, que su cirugía fue cancelada.
Lo que antes podía verse como casos aislados se ha convertido en una queja generalizada que crece con fuerza entre los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Veracruz y en otras regiones del País.
El deterioro del servicio no es percepción, pues quienes trabajaron dentro de la institución lo confirman y hablan con conocimiento de causa, en muchos casos porque ellos mismos, o sus propios familiares, han vivido en carne propia las fallas del sistema.
Alejandro Ramírez Tello, coordinador y enlace de la Unión Nacional de Comités del Instituto Mexicano del Seguro Social (UNCIMSS), se refirió a la situación actual de la institución. Su diagnóstico fue directo: el IMSS está rebasado.
"Pero pues este sistema de salud tiene que mejorar sí o sí, no hay de otra; es un sistema de salud en donde ve a más de 80 millones de mexicanos y bueno, el Seguro Social es el pilar número uno de la seguridad pública en nuestro País y debemos y sabemos que tiene que mejorar".
El IMSS no es una institución menor: es el sistema de salud más grande de México y la principal red de seguridad médica para trabajadores formales y sus familias.
El panorama que describen los afiliados al Seguro Social en Veracruz es consistente. Las quejas no son nuevas, pero sí se han intensificado en los últimos años. Entre los problemas más frecuentes destacan:
Estos problemas no distinguen entre clínicas de primer nivel o hospitales de especialidades. Se presentan en distintos puntos del estado y afectan a personas de todas las edades y condiciones de salud.
Ramírez Tello apuntó a algo que muchos sospechan pero pocos dicen con claridad: la posibilidad de que los recursos destinados al IMSS hayan sido recortados. Según su perspectiva, el problema tiene raíz en la dirección general de la institución, que a su juicio "está operando mal".
"No sabemos si el marco presupuestal para el IMSS que es una entidad gubernamental federal, que tiene que tener presupuesto suficiente, haya sido recortado su presupuesto para programas sociales, queremos pensar que es por ahí pero tienen que respetar de cada entidad".
El Instituto depende, por una parte, de un presupuesto federal para operar, y cualquier ajuste en el gasto público impacta directamente en su capacidad de abastecimiento, contratación de personal y mantenimiento de infraestructura. Si los números no cierran, los primeros en pagarlo son los pacientes.
Uno de los señalamientos más concretos que hizo el representante de la UNCIMSS fue en relación con Veracruz. La región lleva tiempo esperando la construcción de un hospital que fue prometido por las autoridades y que, hasta ahora, no se ha concretado. Ramírez Tello subrayó que esta obra es necesaria y que su realización debería ser una prioridad.
La falta de infraestructura hospitalaria en el estado agrava la sobrecarga de las instalaciones existentes. Cuando hay menos camas, menos quirófanos y menos espacios de atención disponibles, la lista de espera crece y la calidad del servicio se resiente inevitablemente.
Ante este escenario, Ramírez Tello lanzó un mensaje claro a todos los veracruzanos que están enfrentando problemas con el servicio del IMSS: no quedarse callados. Levantarse y denunciar públicamente cualquier irregularidad es, según él, una herramienta fundamental para exigir mejoras reales.
La presión ciudadana, las quejas formales y la visibilidad pública de los problemas son mecanismos que, cuando se usan de manera organizada, pueden mover estructuras que de otra forma permanecerían inmóviles.
El IMSS es, agrega Ramírez Tello, el pilar más importante de la seguridad social en México. Millones de familias dependen de él para acceder a atención médica, medicamentos, cirugías y cuidados básicos. Cuando falla, no falla como una empresa privada que pierde clientes: falla como una institución pública que abandona a sus ciudadanos.
La crisis que hoy vive el Seguro Social en Veracruz y en el resto del país no es solo un problema administrativo. Es una deuda pendiente con los trabajadores y sus familias que, mes a mes, aportan parte de su salario para financiar un sistema que debería responderles con dignidad y eficiencia.
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