Mario Gaspar Covarruvias, investigador y presidente de México Hispano, A. C., hizo un llamado para que se permita nuevamente el acceso de turistas a la Isla de Sacrificios, un espacio que actualmente solo recibe visitas de investigadores y estudiantes con permisos especiales.
No obstante, advirtió que la reapertura debe ser condicionada a un estricto plan de manejo ambiental y a una fuerte inversión en infraestructura, debido a la fragilidad ecológica y las condiciones geográficas del lugar.
El especialista explicó que el manejo de la isla presenta una doble vertiente, al encontrarse bajo jurisdicción militar por la Secretaría de Marina y, al mismo tiempo, ser una zona de alta protección ecológica. Por ello, consideró indispensable establecer un acuerdo formal entre las autoridades civiles, militares y ambientales para definir lineamientos y regular las actividades que los visitantes podrían realizar, evitando así afectaciones a las especies del ecosistema local, particularmente a las tortugas que utilizan el área.
Limitaciones y atractivos históricos
Gaspar Covarruvias detalló que el espacio aprovechable para el turismo es reducido; la zona norte está ocupada por instalaciones militares, mientras que la zona sur sufre los efectos de la erosión marina. Asimismo, precisó que la isla no podría operar de manera continua durante todo el año, debiendo permanecer cerrada de mayo a noviembre por la temporada de huracanes.
Pese a las restricciones, el investigador destacó la riqueza histórica y cultural de la isla, la cual sirvió como fuente de la primera colección del Museo Nacional de Antropología. Entre los vestigios y puntos de interés que los visitantes podrían conocer se encuentran:
El muelle de acceso: Constituido por el naufragio de un antiguo barco de cemento de la década de 1940.
Un aljibe histórico: Estructura construida con piedra múcare que data de la década de 1930, ubicada en la zona sur.
Zona central: El faro de la isla, paneles solares y el monumento en forma de obelisco levantado por los franceses, en cuya base se reubicaron los restos del antiguo cementerio francés.
Restos de un polvorín: Evidencia de la época en que el sitio albergó una guarnición militar.
Respecto a los restos arqueológicos de la época prehispánica, Gaspar Covarruvias aclaró que las piezas obtenidas en excavaciones de los siglos XIX y XX se encuentran resguardadas en museos. Añadió que los antiguos basamentos o pequeñas pirámides hechas de piedra múcara y cal, dedicadas tentativamente a Quetzalcóatl o Ehécatl Dios del viento, ya no existen, puesto que sus materiales fueron reutilizados por los colonizadores españoles para edificar San Juan de Ulúa y fabricar cal.