¿Has comido chicatanas? Esto es lo que casi nadie sabe del peculiar 'manjar'

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Por: Joel Cruz
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Con las primeras lluvias del año salen puntualmente las chicatanas, esas hormigas voladoras que para muchos son toda una tradición en el plato y que, para quienes no las conocen, pueden parecer un ingrediente bastante inusual. 
 
Lo cierto es que su aparición en diferentes regiones del País, entre ellas Veracruz, no es casualidad: forma parte de un ciclo biológico fascinante que un especialista explica con detalle.
 
El biólogo Gilberto Belín Lagunes aclara que la chicatana no es cualquier hormiga. Se trata de una hormiga cortadora de hojas americana, clasificada dentro de la subfamilia Myrmicinae, del género Atta.
 
Pertenece al grupo de los insectos que los científicos llaman eusociales, es decir, aquellos que viven en colonias organizadas con una estructura social muy definida.
 
"Las especies como las abejas, hormigas, termitas, los llamados especies eusociales, son sociedades perfectas, que básicamente la colonia funciona como si fuera un solo individuo donde la reina es la que pone huevos, las obreras no se pueden reproducir, solo se dedican a trabajar y cada una tiene su labor y la cumplen tal cual".
 
En pocas palabras: cada integrante de la colonia tiene un rol fijo y lo cumple al pie de la letra. Una organización que, dicho así, suena bastante más eficiente que muchas instituciones humanas.
 
El vuelo nupcial: cuando las chicatanas toman el cielo
 
La razón por la que estas hormigas aparecen volando justo al inicio de las lluvias tiene una explicación muy concreta. Dentro del hormiguero, la reina original es la única encargada de la reproducción, pero las obreras guardan en cámaras especiales a nuevas reinas, listas para reemplazarla si esta cae enferma o muere. 
 
Para que esas futuras reinas puedan reproducirse, necesitan ser fertilizadas por un macho, conocido como zángano, y ahí es donde ocurre el llamado vuelo nupcial.
 
"En eso ocurren los vuelos nupciales; las hembras en algún punto cuando empiezan las lluvias, se salen del hormiguero, vuelan y se encuentran con un montón, es una sincronización muy particular que ocurre en muchas colonias y colmenas. Salen como 2 mil hembras por nido y 3 mil machos, entonces se van enfrentando y van reproduciéndose en el vuelo nupcial, caen las hembras ya fertilizadas, buscan un nuevo agujero, escarbar y fundar una nueva colonia, o bien reemplazar alguna otra, pero la supervivencia es baja".
 
Es precisamente durante ese vuelo masivo cuando las chicatanas son recolectadas por las personas. La temporada es corta y muy específica, lo que explica por qué son tan esperadas y apreciadas cada año en Veracruz y otras regiones del país como Oaxaca, Chiapas y la Huasteca Potosina.
 
¿La recolección pone en riesgo a las chicatanas?
 
Una pregunta que surge de forma natural es si comerlas puede afectar la población de estas hormigas. El especialista tranquiliza al respecto: el impacto del consumo humano en su ciclo de vida es mínimo, sobre todo porque la mayor parte de la recolección se realiza en zonas urbanas y no en selvas o ecosistemas naturales.
 
Lo que sí representa una amenaza real para las colonias de chicatanas, según Belín Lagunes, son factores mucho más cotidianos y graves:
 
  • El uso de pesticidas en zonas agrícolas y urbanas.
  • La fragmentación del hábitat por el crecimiento de ciudades y caminos.
  • La expansión del concreto sobre terrenos donde las colonias se establecen y se alimentan.
"Lo que sí lo causa por ejemplo es el uso de pesticidas, la fragmentación del hábitat, el hecho de que empecemos a echar concreto en muchas zonas les tapamos sus áreas de esparcimiento y posibles lugares donde pueden vivir".
 
En ese sentido, el reto no está tanto en quien las come en casa, sino en las prácticas que modifican el entorno donde estas hormigas viven y se reproducen.
 
¿Qué le hacen al cuerpo? Efectos en la salud
 
Otra duda frecuente entre quienes se animan a probarlas por primera vez es si comer chicatanas puede causar algún problema de salud. La respuesta del biólogo es tranquilizadora: su consumo es ancestral y, en términos generales, no representa ningún riesgo.
 
"De repente tanta quitina, que es el exoesqueleto esta parte como armadura de los insectos, puede llegar a causar irritación estomacal, intestinal, pero en general no tiene ninguna repercusión".
 
La quitina, que es básicamente el material duro que forma el cuerpo de los insectos, puede provocar leve molestia digestiva si se consumen en grandes cantidades, pero es algo que no ocurre en condiciones normales. Belín Lagunes incluso va más allá y recomienda abiertamente probar cuando menos un taco preparado con estas hormigas, ya sea en salsa o asadas en comal.
 
Valor nutricional: no solo son sabrosas
 
Más allá del sabor intenso y particular que las hace tan populares, las chicatanas tienen un perfil nutritivo interesante. Son ricas en aceites esenciales y aminoácidos, lo que las coloca en la misma conversación que otros insectos comestibles que hoy se estudian como alternativa proteica sostenible a nivel global. Aunque, seamos honestos, la mayoría de los veracruzanos que las buscan cada temporada lo hacen por el sabor y no precisamente por hacer cuentas de proteínas.
 
En cuanto a la legalidad, las normas mexicanas vigentes no establecen ninguna prohibición para recolectar o consumir chicatanas. La única recomendación importante es asegurarse de que provengan de zonas libres de contaminación, lejos de terrenos tratados con agroquímicos o áreas industriales.
 
Una tradición que vuelve cada año
 
Las chicatanas son mucho más que un ingrediente curioso o una tendencia gastronómica. En Veracruz y en buena parte del sureste de México, forman parte de una herencia culinaria que se transmite de generación en generación, ligada a los tiempos del campo, a las primeras tormentas del año y a la memoria del sabor de casa. Con el respaldo de la ciencia y la tradición de los pueblos originarios, este pequeño insecto tiene, sin duda, un lugar bien ganado en la mesa veracruzana.
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