Para lograr un cambio real en la cultura de no tirar basura en las calles y reducir problemas como las inundaciones, se escucha drástico, pero “tiene que morir toda una generación”, para cambiar los hábitos de quienes arrojan basura a la vía pública, afirmó el profesor investigador del Instituto Tecnológico de Veracruz (ITV), Luis Alberto Peralta Peláez.
“Nos vamos a ir drásticos, pero se tiene que morir toda una generación para poder cambiar ese chip, porque las nuevas generaciones, los niños que están en primaria ahorita, ya están con ese chip de conservar el entorno, de no tirar la basura”.
Señaló que, pese a los esfuerzos que realizan instituciones educativas y especialistas mediante pláticas y actividades de divulgación, poco se podrá avanzar si la ciudadanía no asume su responsabilidad en el manejo de los residuos.
Indicó que en Veracruz persiste la costumbre de dejar bolsas de basura en esquinas, camellones o cruceros para que posteriormente sean recogidas por el camión recolector.
“Si la gente no toma conciencia ella misma, no vamos a lograr hacer nada, aquí en Veracruz la costumbre es seguir tirando la basura, o dejar la basura en la esquina, o en la mitad de la cuadra, o de la calle donde están los cruceros, para que pase el camión recolector se lo lleve”.
Peralta Peláez, consideró que los niños muestran una mayor conciencia ambiental; sin embargo, en muchas ocasiones son los propios adultos quienes refuerzan prácticas contrarias al cuidado del entorno.
“Los niños lo hacen, pero las mamás les dicen: ‘No, cállate, yo lo voy a tirar’… entonces el niño se queda con eso”, lamentó.
Añadió que cada persona es responsable de los residuos que genera desde el momento en que adquiere un producto y también de la forma en que los desecha.
Asimismo, señaló que las empresas deben involucrarse más en la solución del problema mediante la mejora de sus empaques y la reducción de residuos.
El académico reconoció que las autoridades tienen responsabilidad por permitir desarrollos urbanos o infraestructura en sitios inadecuados, pero insistió en que la ciudadanía también contribuye a los problemas ambientales.
“Cuando pasa algo, la gente protesta contra los gobiernos, pero los culpables somos nosotros también”, finalizó.