¿Quién fue Francisco del Paso y Troncoso y por qué está sepultado en lo que era el IVEC?
El historiador, investigador y veracruzano distinguido Francisco del Paso y Troncoso es una de las figuras más relevantes en el estudio del pasado prehispánico y colonial de México. Sin embargo, la ubicación actual de sus restos —en lo que fuera el Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC)— sigue generando cuestionamientos sobre el reconocimiento a su legado.
De acuerdo con Salvador Rodríguez Azueta, presidente de la Fundación de la Crónica de Veracruz, Del Paso y Troncoso perteneció a una familia influyente del puerto:
“Don Francisco del Paso y Troncoso perteneció a una familia muy distinguida del puerto de Veracruz, de comerciantes y políticos”.
Explicó que su hermano, Pedro del Paso y Troncoso, también tuvo participación en la vida pública local:
“Destacó también don Pedro del Paso y Troncoso, hermano de Francisco, al pertenecer a la comuna en Veracruz. Estamos hablando de finales del siglo XIX y principios del XX”.
Rodríguez Azueta destacó que la aportación principal de Del Paso y Troncoso fue en el ámbito de la investigación histórica y arqueológica:
“Francisco del Paso y Troncoso se dedicó a la investigación. Gracias a este personaje, a este veracruzano distinguido, tenemos un museo nacional. Tenemos las excavaciones e investigaciones en El Tajín, en Cempoala”.
Durante el Porfiriato, el investigador incluso obtuvo apoyo oficial para estudiar códices en Europa:
“Obtuvo hasta un recurso oficial para ir a estudiar a Europa los códices que por allá se encontraban y realizó trabajos de investigación sobre la vieja Veracruz”.
Entre sus aportaciones, mencionó documentos sobre la ciudad amurallada:
“Un documento que es muy interesante, que todavía por ahí anda en los archivos históricos, que habla sobre cómo era ese Veracruz amurallado y todas sus calles”.
No obstante, su labor se vio interrumpida por el contexto histórico:
“Ya no pudo más porque vino la Revolución y luego murió en 1916, si no estoy mal”.
Del Paso y Troncoso falleció en Florencia, Italia, donde permanecieron sus restos por décadas:
“Murió en Florencia, en Italia y allá se quedaron sus restos”.
Fue hasta 1998 cuando se logró su repatriación:
“Se hicieron trámites, con el paso del tiempo para repatriar sus restos y hasta 1998 se consolida el regreso”.
Sin embargo, el regreso no estuvo acompañado de una planeación adecuada:
“No hubo en dónde ponerlos… no se planificó el qué, y cómo iba a ser el monumento”.
Rodríguez Azueta relató que, durante un tiempo, los restos permanecieron en condiciones poco dignas:
“Mucho tiempo estuvieron en una lata… en el patio del Instituto Veracruzano de la Cultura y pues nadie les hizo caso”.
Ante esta situación, la Fundación de la Crónica impulsó acciones para dignificar su resguardo:
“Estuvimos pidiendo que se hiciera algo digno… no era posible que estuvieran ahí, en la intemperie”.
Finalmente, fueron colocados dentro del recinto:
“Se logró que se colocaran en la capilla principal del instituto, ahí quedaron en la pared”.
A la fecha, sus restos continúan en ese sitio, aunque persiste el debate sobre su destino definitivo:
“De que siguen ahí, pues ahí están”, afirmó Rodríguez Azueta.
Entre las propuestas, se encuentra trasladarlos a un espacio más representativo:
“Se debe de hacer un monumento, se debe de enviar a la Rotonda de las Personas Ilustres o conservarla aquí en su tierra natal”.
Incluso, se ha planteado llevarlos al Museo de la Ciudad:
“Qué mejor y qué honor que estos restos de Francisco del Paso y Troncoso se encontraran en el Museo de la Ciudad de Veracruz”.
Mientras tanto, la figura de Francisco del Paso y Troncoso permanece como un referente de la investigación histórica en México, aunque su legado —y el sitio donde descansan sus restos— sigue a la espera de un reconocimiento acorde a su importancia.