En Veracruz han detectado que algunos niños con obesidad ya podrían padecer hígado graso, enfermedad (esteatosis hepática) caracterizada acumulación excesiva de grasa (triglicéridos) en las células hepáticas.
Ana Cano, gastroenteróloga y hepatóloga del Instituto de Investigaciones Médico Biológicas de la Universidad Veracruzana (UV), afirma que se trata de una problemática que afecta a la población en general y el sector infantil no está exento.
"Los niños ya también se ven afectados; hay niños que sufren de obesidad y que pueden tener hígado graso (...) En México desde la infancia tenemos hígado graso y entonces esto se puede complicar porque vemos adultos jóvenes con complicaciones hepáticas graves".
Indicó que en la entidad veracruzana entre el 25 y el 30 de la población ya tiene hígado graso y del total una quinta parte habría desarrollado fibrosis hepática, que a su vez podría ocasionar cirrosis.
"Es un problema de salud pública que tenemos que (atender) desde los niños; nosotros como adultos tenemos que hacer cambios en casa para que también los niños aprendan que eso es lo que debemos llevar a la normalidad".
Algunos de los hábitos y factores que influyan para presentar hígado graso son la mala alimentación (exceso de productos ricos en grasas y carbohidratos); el sedentarismo; y el alcoholismo.
Otras de las comorbilidades que están ligadas al padecimiento son el sobrepeso, la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto, entre otras.
Por lo tanto recomendó a la población cuidar la ingesta de alimentos, hacer actividad física o ejercicio y acudir a revisiones médicas periódicas, porque la enfermedad no tiene síntomas y avanza en silencio.
Ofreció un taller sobre el tema en las instalaciones de la institución a ciudadanos en general que están interesados en empezar a cuidarse.
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