Con la llegada de las posadas se ha incrementado la venta de las piñatas y figuras navideñas que son utilizadas para la decoración de reuniones.
Eleazar Martínez, artesano piñatero de Veracruz, afirma que el aumento ha sido de entre un 50 a un 80 por ciento, en comparación con la misma época del año pasado.
"Se me ha incrementado (la labor); de hecho el año pasado hice un trabajo grande que rebasó al antepasado, decoré Plaza Américas, decoré El Dorado, con unos renos muy bonitos y esferas".
El trabajo ha sido tanto que en algunos casos ha tenido que rechazar los encargos que le hacen porque no podrá terminarlos a tiempo.
"Es bastante, es bastante; puedo decir mi Facebook, mi Tik Tok, pero ahí tengo contactos que me buscan siempre y ahora tengo hasta enero con unas decoraciones que son grandes y bonitas".
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Una de las festividades que distinguen a la temporada navideña en México es la celebración de las posadas, las cuales inician desde el 16 de diciembre y concluyen el 24 del mismo mes, cuando llega la Nochebuena.
En las reuniones destaca el elemento más popular y tradicional de las posadas en México, la piñatas; que tiene sus antecedentes en el descubrimiento de América cuando se dio el encuentro de dos mundos: el indígena y el europeo.
Las versiones sobre su origen se relacionan con los viajes del expedicionario Marco Polo a China, quien observó una tradición en la que se acostumbraba romper la figura de un buey relleno de semillas en el marco de la fiesta del año nuevo chino.
La piñata tradicional tiene siete picos que representan los siete pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia "que la gente tiene que destruir con la fe que tiene en el amor a Jesús, la fe a Dios".