Tomar duchas con agua fría podría tener beneficios que van más allá de despertar por las mañanas. Un experimento realizado con 719 personas encontró que quienes adoptaron este hábito reportaron menos días de ausencia laboral por enfermedad y una ligera mejoría en su bienestar psicológico.
La investigación fue realizada por la psicóloga Lena Glaser, como parte de su tesis doctoral en la Universidad de Basilea, en Suiza, y analizó los resultados de tres ensayos controlados aleatorios para conocer los efectos de las duchas frías en la salud y el bienestar de las personas.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que los participantes que tomaban duchas frías de manera regular reportaron 31 por ciento menos días de ausencia laboral por enfermedad, en comparación con quienes no adoptaron este hábito.
Asimismo, el grupo que se duchó con agua fría registró una reducción del 26 por ciento en los días de enfermedad reportados, frente a los participantes que principalmente utilizaban agua caliente.
Los investigadores también identificaron una ligera mejoría en el bienestar psicológico de quienes participaron en el experimento. En cuanto al bienestar físico, encontraron algunos indicios de mejoría, aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas.
¿El cuerpo se acostumbra a las duchas frías?
Durante el experimento, los investigadores observaron que varios participantes abandonaron la práctica durante las primeras dos semanas. Sin embargo, entre quienes continuaron, la frecuencia de abandono disminuyó con el paso del tiempo.
De acuerdo con Lena Glaser, entre el 77.3 y el 90 por ciento de quienes completaron al menos el 70 por ciento del experimento reportaron haberse duchado con agua fría durante una semana determinada.
Esto sugiere que las personas pueden acostumbrarse gradualmente a las bajas temperaturas.
¿Por qué el agua fría podría ayudar a la salud?
Aunque el estudio no investigó los mecanismos biológicos detrás de estos resultados, los investigadores señalaron que existen antecedentes científicos que apuntan a una posible relación entre la exposición al frío y la respuesta del sistema inmunológico.
Un estudio publicado en 2024 encontró señales de una mayor respuesta inmunitaria en personas que tomaban duchas frías, lo que abre la posibilidad de que la exposición repetida al agua a bajas temperaturas tenga efectos sobre las defensas del organismo.
Sin embargo, todavía se necesitan más investigaciones para determinar si estos cambios realmente ayudan a prevenir enfermedades.
¿Cómo empezar a tomar duchas frías?
La psicóloga Lena Glaser recomendó a quienes quieran probar este hábito comenzar poco a poco, reduciendo gradualmente la temperatura del agua hasta encontrar un nivel que resulte cómodo.
También aconsejó prestar atención a las reacciones del cuerpo y no intentar mantener siempre la misma temperatura.
Es importante señalar que los resultados de esta investigación todavía no han sido revisados por pares, además de que los datos sobre enfermedades y ausencias laborales fueron reportados por los propios participantes.
Los hallazgos forman parte de la tesis doctoral de Glaser y fueron enviados a la revista Journal of Health Psychology, por lo que todavía se requiere mayor investigación para confirmar los posibles beneficios de las duchas frías.
Con información de revista Science Alert