En medio de la vigilancia global del virus del COVID-19, ha comenzado a circular información sobre “Cigarra”, una variante del COVID-19 que, aunque ha generado inquietud, no representa un cambio drástico en el comportamiento de la pandemia.
En entrevista para XEU, el médico vacunólogo Manuel Ybarra, explicó que esta variante no es completamente nueva. Fue detectada por primera vez a finales de 2024 en Sudáfrica y posteriormente identificada en algunos países de Europa. Sin embargo, pertenece a la familia de Ómicron, que sigue siendo la cepa predominante a nivel mundial.
“Es importante entender que no se trata de un nuevo virus, sino de una variante más del SARS-CoV-2, que ha ido evolucionando como lo hacen todos los virus”, explicó el especialista.
La variante, identificada científicamente como B2.3.2, presenta mutaciones que la hacen ligeramente más transmisible en comparación con otras subvariantes previas. No obstante, no se ha observado un incremento en la gravedad de la enfermedad ni en la mortalidad.
Según Ybarra, los síntomas se mantienen similares a los ya conocidos: fiebre moderada, dolor de garganta, tos, congestión nasal y fatiga. En la mayoría de los casos, la enfermedad cursa de forma leve y mejora en un periodo de tres a cinco días con reposo e hidratación.
El riesgo de complicaciones continúa concentrándose en personas con comorbilidades como diabetes, hipertensión u obesidad, por lo que se recomienda especial atención en estos grupos.
Uno de los puntos clave es que las vacunas actuales continúan brindando protección, especialmente contra cuadros graves y fallecimientos.
“El vacunado puede infectarse, pero tiene más del 90% de probabilidad de evitar enfermedad severa o la muerte”, señaló el especialista, quien destacó la importancia de mantener los esquemas de vacunación actualizados, especialmente en poblaciones vulnerables.
En México, durante la última temporada invernal se aplicaron vacunas de ARN mensajero como las de Moderna y Pfizer, consideradas entre las más efectivas.
Hasta el momento, no existen reportes confirmados de la variante “Cigarra” en México. No obstante, el especialista advirtió que esto podría deberse a limitaciones en la vigilancia epidemiológica.
“Seguramente ya circula, pero no tenemos un sistema de monitoreo tan amplio como otros países, donde incluso analizan aguas residuales para detectar variantes”, explicó.