La metformina es uno de los medicamentos más utilizados en el mundo para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Pertenece a la familia de las biguanidas y, desde hace décadas, es considerada el fármaco de primera línea tras la recomendación de dieta y ejercicio.
El doctor Alejandro Barrat, médico internista, explicó que su principal función es mejorar la resistencia a la insulina a nivel muscular, disminuir la producción de glucosa en el hígado —sobre todo durante la noche— y reducir parcialmente la absorción de azúcar en el intestino.
La metformina se prescribe principalmente a personas con diabetes tipo 2, pero también puede utilizarse en pacientes con:
Prediabetes o intolerancia a la glucosa
Resistencia a la insulina
Algunos casos de obesidad (aunque no es un medicamento para bajar de peso)
“Después de dieta y ejercicio, la metformina suele ser el primer medicamento indicado en recomendaciones internacionales”, señaló el especialista.
Aunque originalmente medicamentos similares fueron diseñados con ese fin, la pérdida de peso con metformina es mínima: alrededor de 1.5 a 2 kilos en seis meses. Por ello, ya no se considera un fármaco específico para adelgazar.
Disminuye niveles de glucosa en sangre
Mejora la sensibilidad a la insulina
Puede reducir grasa hepática en casos leves de hígado graso asociado al metabolismo
Tiene respaldo de estudios a largo plazo que muestran reducción de complicaciones en diabetes
Además, puede utilizarse de manera continua durante años sin que exista evidencia de daño por uso prolongado.
El doctor Barrat aclaró que la metformina es un medicamento seguro, pero puede provocar:
Náusea
Diarrea
Distensión o dolor abdominal
Las presentaciones de liberación prolongada ayudan a disminuir estos efectos.
En algunos casos, puede reducir la absorción de vitamina B12 (cobalamina). Por ello, se recomienda medir sus niveles una o dos veces al año en pacientes que la consumen a largo plazo. Sin embargo, no se aconseja tomar suplementos sin confirmación médica, ya que el exceso de vitaminas también puede ser perjudicial.
El especialista desmintió que la metformina cause daño renal, hepático o destruya los nervios.
“No produce daño en los riñones; simplemente no está indicada en pacientes que ya tienen insuficiencia renal avanzada”, explicó. Tampoco causa daño hepático; por el contrario, puede tener efectos benéficos en pacientes con hígado graso leve.
Respecto a los nervios, el riesgo solo existiría en casos de deficiencia comprobada de vitamina B12, situación que se corrige fácilmente bajo supervisión médica.
Puede ser prescrita por médicos generales capacitados, así como por especialistas como internistas, endocrinólogos o diabetólogos. El experto advirtió sobre los riesgos de suspender el medicamento por información incorrecta difundida en redes sociales.
“Ante cualquier duda, lo correcto es acudir con un especialista y no automedicarse ni suspender tratamientos por cuenta propia”, concluyó.
La metformina continúa siendo uno de los pilares en el tratamiento de la diabetes y alteraciones metabólicas, con más beneficios que riesgos cuando se usa bajo supervisión médica.