El presidente municipal de Jaltocán, Guillermo Amador Lara, negó haber amenazado al sacerdote José Rosario Arévalo Cervantes, conocido como el “Padre Chayo”, y sostuvo que su mensaje durante el Segundo Informe de Gobierno fue una petición pública para que exista respeto entre las funciones de la Iglesia y las del Ayuntamiento.
La declaración ocurre después de la polémica que generó el pronunciamiento del alcalde hacia el párroco, al que pidió mantenerse enfocado en sus actividades religiosas y evitar intervenir en asuntos políticos y de la administración municipal.
En entrevista con el medio Zunoticia, retomada por medios locales, Amador Lara rechazó que sus palabras constituyeran una amenaza y aseguró que mantiene respeto hacia los sacerdotes y la comunidad católica. También señaló que espera el mismo respeto hacia las funciones de la autoridad municipal.
La postura del presidente municipal generó críticas entre fieles, sectores de la comunidad católica y organizaciones vinculadas con la Iglesia, quienes han señalado que el mensaje dirigido al “Padre Chayo” fue interpretado como una advertencia e intento de censurar sus expresiones públicas, con su muerte.
La controversia se intensificó porque el sacerdote suele abordar durante sus sermones dominicales asuntos relacionados con la realidad social de Jaltocán, así como cuestionamientos sobre la actuación de autoridades y posibles irregularidades en la administración pública, según las versiones difundidas en torno al conflicto.
Durante su informe, Amador Lara le pidió públicamente al sacerdote que se concentrara en su labor religiosa y que no interviniera en asuntos que, desde su perspectiva, corresponden a la autoridad municipal.
El señalamiento provocó distintas interpretaciones. Mientras algunos sectores lo consideraron un reclamo político, otros lo interpretaron como una confrontación directa con el párroco. El propio alcalde ha rechazado posteriormente que exista un conflicto personal o que haya amenazado a los sacerdotes.
El caso adquirió mayor sensibilidad debido al contexto de violencia que atraviesa la Huasteca hidalguense. El 15 de septiembre fue localizado sin vida el sacerdote Román de la Cruz Hernández, párroco de la comunidad de Santa Cruz, en el municipio de Huejutla de Reyes.
La Iglesia católica condenó el homicidio y pidió a las autoridades esclarecer el crimen. El asesinato ocurrió apenas unos días antes de que se hicieran públicas las declaraciones del alcalde de Jaltocán, situación que incrementó la preocupación entre integrantes de la comunidad religiosa de la región.
Aunque no existe información oficial que establezca una relación entre el homicidio del sacerdote Román de la Cruz y la controversia entre Guillermo Amador Lara y el “Padre Chayo”, los feligreses alertan y denuncian las presuntas amenazas.
Tras la polémica, el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, llamó a los servidores públicos, particularmente a quienes ocupan cargos de elección popular, a conducirse con prudencia en sus declaraciones.
El mandatario estatal señaló que cada funcionario es responsable de sus expresiones y advirtió que una declaración puede generar distintas interpretaciones, en referencia al mensaje emitido por el alcalde de Jaltocán.
Amador Lara, por su parte, mantiene su versión de que no hubo amenazas y que su intención fue establecer públicamente un llamado al respeto de las funciones de cada institución.
La controversia permanece abierta en Jaltocán, mientras sectores de la comunidad católica cuestionan el alcance de las declaraciones del alcalde y el Ayuntamiento sostiene que se trató de una solicitud para evitar la intervención de la Iglesia en asuntos de gobierno.