¿Te dio del COVID prolongado? Estudio advierte esto

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Por: Daniella Ovalle

Un estudio realizado en Estados Unidos encontró que las personas que padecen COVID persistente pueden continuar con síntomas durante varios años y que las posibilidades de recuperación cambian considerablemente dependiendo de cómo afecta la enfermedad al organismo.

La investigación, publicada el 2 de noviembre de 2026 en la revista científica Annals of Internal Medicine, analizó la evolución de mil 19 adultos que todavía presentaban indicios de COVID persistente un año después de su primera infección por SARS-CoV-2.

Los resultados muestran que aproximadamente la mitad de los participantes logró una mejoría sostenida durante los tres años posteriores al contagio. Sin embargo, solamente 26.9 por ciento experimentó una remisión completa de los síntomas evaluados.

El trabajo fue desarrollado por investigadores de la iniciativa RECOVER, un programa financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), que estudia las consecuencias prolongadas de la infección por coronavirus.

Los síntomas que dificultan la recuperación

Uno de los hallazgos más importantes fue la diferencia en la evolución de los pacientes dependiendo del tipo de manifestaciones que presentaban.

Alrededor del 60 por ciento de las personas cuyo COVID persistente estaba relacionado principalmente con alteraciones del olfato o del gusto consiguió mejorar durante el seguimiento.

En contraste, entre quienes presentaban síntomas que involucraban varios sistemas del organismo, la proporción de mejoría fue inferior al 19 por ciento.

Este resultado muestra que no todos los pacientes enfrentan la misma evolución y que quienes presentan afectaciones en diferentes partes del cuerpo tienen menos probabilidades de experimentar una recuperación sostenida.

¿Cómo se realizó el seguimiento?

El estudio contempló 83 centros de investigación distribuidos en 33 estados de Estados Unidos, además de Washington D. C. y Puerto Rico.

Los participantes respondieron cuestionarios cada tres meses. A partir de sus respuestas, los especialistas utilizaron un índice de investigación del COVID persistente para identificar la intensidad y evolución de los síntomas.

Para considerar que una persona había experimentado una mejoría sostenida, debía registrar dos evaluaciones consecutivas por debajo del umbral establecido para identificar la enfermedad.

Entre los síntomas evaluados se encontraban las alteraciones del olfato y el gusto, así como otras manifestaciones persistentes relacionadas con la infección.

La recuperación no significa necesariamente desaparecer los síntomas

Los investigadores también encontraron que 56.4 por ciento de los participantes consiguió reducir al menos a la mitad su puntuación de síntomas y alcanzar una calidad de vida buena o mejor durante el seguimiento.

Por otra parte, el 26.9 por ciento llegó a una puntuación de cero en el índice utilizado, lo que significa que dejó de reportar los síntomas contemplados en esa medición.

Los autores señalaron que los resultados muestran que existe la posibilidad de recuperación natural, pero también subrayan la necesidad de desarrollar ensayos clínicos controlados con placebo para encontrar tratamientos eficaces contra el COVID persistente.

La investigación tiene una limitación importante: al tratarse de un estudio observacional, no permite establecer relaciones de causa y efecto entre las características de los pacientes y sus posibilidades de recuperación.

Los resultados refuerzan la preocupación sobre las consecuencias prolongadas del coronavirus, particularmente entre quienes mantienen afectaciones en distintos sistemas del organismo.

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