El ácido pícrico es una sustancia química con potencial explosivo que puede volverse inestable con el paso del tiempo y representar un riesgo si se encuentra almacenada en recipientes antiguos, advirtió Carlos Rius Alonso, químico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista para XEU Noticias.
El especialista explicó que este compuesto, identificado por su intenso color amarillo, fue utilizado durante décadas en distintos ámbitos, incluso en la fabricación de explosivos y como componente de productos medicinales. Sin embargo, su uso disminuyó debido a los riesgos asociados con su inestabilidad y toxicidad.
La explicación se da luego de que el Instituto Tecnológico de Veracruz informara sobre el hallazgo de contenedores antiguos con una sustancia química que requiere manejo especializado, durante labores de reorganización de materiales y reactivos en el Laboratorio de Química Básica, ubicado en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Alimentos (UNIDA).
Ante las condiciones observadas en uno de los recipientes, personal de Protección Civil Municipal de Veracruz acudió a las instalaciones y se establecieron medidas preventivas. Posteriormente, los materiales fueron retirados por personal especializado de una empresa autorizada para el manejo de materiales y residuos peligrosos. El instituto también anunció la suspensión de actividades presenciales académicas y administrativas para este martes 27 de octubre, a fin de revisar las condiciones de almacenamiento de sustancias químicas en sus laboratorios.
En entrevista para XEU Noticias, Carlos Rius Alonso señaló que el ácido pícrico es un compuesto con grupos nitro, característica que comparte con otras sustancias explosivas. Explicó que puede reaccionar ante determinadas condiciones y que el riesgo aumenta cuando el material envejece o forma sales con metales.
“Es muy inestable y puede formar fácilmente sales con metales que lo hacen todavía más inestable. Y puede explotar por golpe, por calentamiento”, explicó.
El químico indicó que los recipientes antiguos requieren especial precaución, debido a que la manipulación puede generar fricción entre los cristales de la sustancia y las superficies del envase, incluida la tapa.
“Si eran frascos antiguos, la posibilidad de que pueda ocurrir una explosión es bastante alta”, advirtió, al explicar por qué es importante que este tipo de materiales sean evaluados y retirados por personal capacitado.
Rius Alonso aclaró que el ácido pícrico no se comporta como un gas inflamable que se dispersa en el ambiente y puede explotar ante cualquier chispa. Entre los factores que pueden detonar una reacción peligrosa mencionó los golpes, la fricción y la exposición directa a una flama.
El especialista explicó que una de sus características es su color amarillo intenso, por el cual también llegó a utilizarse como colorante.
Además, recordó que antiguamente se empleaba en preparados medicinales para tratar quemaduras, debido a sus propiedades bactericidas. No obstante, estos usos fueron abandonados ante la existencia de alternativas y los riesgos relacionados con la sustancia.
El experto señaló que el ácido pícrico puede mantenerse en condiciones menos riesgosas cuando está adecuadamente diluido en agua, pero advirtió que los recipientes antiguos deben ser tratados con especial cuidado, ya que su estado y composición pueden ser inciertos.
Carlos Rius Alonso subrayó que la manipulación de este tipo de sustancias debe quedar en manos de personal especializado. Durante la entrevista, mencionó que mantener el material húmedo puede reducir ciertos riesgos; sin embargo, no debe intentarse abrir, mojar ni trasladar un recipiente sospechoso por cuenta propia.
Ante el hallazgo de sustancias químicas desconocidas o frascos antiguos en laboratorios, recomendó actuar con precaución y solicitar la intervención de las autoridades y especialistas en materiales peligrosos.
El químico consideró que las medidas preventivas aplicadas en el Instituto Tecnológico de Veracruz fueron pertinentes ante la posibilidad de que el material representara un riesgo para la comunidad.
“Más vale, ante una situación que es de alto riesgo, exagerar y no confiarse”, expresó.
Finalmente, advirtió que en universidades y laboratorios podrían permanecer recipientes antiguos de sustancias que dejaron de utilizarse hace décadas, por lo que consideró importante revisar las condiciones de almacenamiento y evitar que personal sin capacitación los manipule.