El consumo de alcohol continúa siendo una de las causas importantes de enfermedad hepática y aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar cirrosis, advirtió la doctora Ana Delfina Cano Contreras, hepatóloga del Instituto de Investigaciones Médico-Biológicas y secretaria de Relaciones de la Asociación Mexicana de Hepatología.
La especialista explicó que, aunque existen diferentes enfermedades y factores capaces de provocar daño en el hígado, el alcohol históricamente ha ocupado un lugar relevante.
“Es una causa de enfermedad hepática. De hecho, es como la más conocida. No es la única, pero sí es un pilar todavía importante de las enfermedades hepáticas. Causa cirrosis; o sea, no hay para dónde huirle al alcohol”, señaló.
Cano Contreras aclaró que no todas las personas presentan el mismo grado de afectación, pues existen factores individuales que influyen; sin embargo, el consumo de alcohol sí incrementa el riesgo de cirrosis.
En el caso del hígado graso de origen metabólico, asociado con factores como diabetes y alteraciones metabólicas, el tratamiento requiere principalmente cambios en el estilo de vida y el control de otros padecimientos.
La hepatóloga destacó la importancia de modificar la alimentación y mantener bajo control diabetes, presión arterial, colesterol, triglicéridos y peso corporal.
Cuando existe enfermedad hepática relacionada con el consumo de alcohol, la recomendación médica es suspenderlo.
“Las que tienen combinación con alcohol o que solo toman alcohol, ahí es abstinencia completa del alcohol, que también es un poco complicado, pero se puede”, explicó.
Uno de los problemas de las enfermedades hepáticas es que pueden avanzar sin presentar manifestaciones evidentes en sus primeras etapas.
Cuando aparecen complicaciones, uno de los primeros síntomas puede ser cansancio excesivo sin una explicación aparente.
También puede presentarse hinchazón de las piernas y acumulación de líquido en el abdomen, condición conocida como ascitis.
“Se hinchan las piernas o aumenta la pancita, pero no pancita por comer, sino una pancita que se llena de agua, que se llama ascitis. Puede haber desorientaciones, que se llama encefalopatía, o en casos muy graves, muy extremos, el sangrado por varices”, detalló.
La especialista recomendó prestar atención a los factores de riesgo y mantener controladas las enfermedades metabólicas, debido a que el daño hepático puede avanzar antes de que la persona perciba síntomas evidentes.
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