Las estafas digitales se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente, aunque la falta de denuncias y de registros públicos completos dificulta conocer con precisión la magnitud de este tipo de delitos, advirtió Luis Miguel Martínez Cervantes, académico de Ingeniería Mecatrónica y Sistemas Ciberfísicos de la Ibero.
El especialista señaló que, desde una perspectiva académica y a partir de la experiencia cotidiana de la población, existe una percepción de que los fraudes y extorsiones mediante llamadas, mensajes y otras herramientas digitales van en aumento.
Explicó que no existen estadísticas suficientes para determinar con exactitud cuánto han crecido estos delitos, debido a que muchos casos no son denunciados formalmente y otros no aparecen en los catálogos públicos de incidencia delictiva.
“Sí está creciendo el número, ¿cuánto o cómo? No lo sabemos, eso requiere muchísimo más estudio y datos”, puntualizó.
Martínez Cervantes explicó que una de las modalidades más comunes es el phishing, mediante el cual los delincuentes se hacen pasar por instituciones, organizaciones o personas para obtener información confidencial de sus víctimas y posteriormente conseguir un beneficio económico.
Una de las estrategias más utilizadas consiste en realizar llamadas telefónicas en las que los delincuentes aseguran que existe un cargo no reconocido en una tarjeta o cuenta bancaria.
Bajo el argumento de que necesitan cancelar la operación, solicitan datos de la tarjeta, claves, NIP u otra información personal. Una vez que la víctima proporciona estos datos, los delincuentes pueden utilizarlos para acceder a sus recursos financieros.
El académico destacó que quienes realizan este tipo de llamadas incluso pueden preparar previamente sus guiones y formas de hablar para aparentar que realmente pertenecen a una institución bancaria.
Ante este tipo de situaciones, el especialista recomendó tratar los datos bancarios y las contraseñas como información estrictamente personal.
Martínez Cervantes comparó los datos financieros con un cepillo de dientes: son de uso exclusivo de cada persona y no deben compartirse con nadie.
Subrayó que las instituciones bancarias no solicitan mediante llamadas telefónicas información confidencial como NIP, contraseñas o datos completos de tarjetas.
Por ello, ante una llamada en la que supuestamente un banco alerta sobre un cargo, bloqueo o problema con una cuenta, recomendó no proporcionar ningún dato y colgar la llamada.
La alternativa, explicó, es comunicarse directamente con el banco a través del número oficial y verificar si realmente existe algún problema con la cuenta.
El académico también alertó sobre el robo de identidad, otra de las prácticas utilizadas por los delincuentes digitales.
Esta modalidad puede comenzar con el robo del acceso a cuentas de redes sociales o servicios de mensajería, como Facebook o WhatsApp. Una vez que los criminales toman el control, pueden hacerse pasar por la víctima y contactar a sus familiares, amigos o conocidos para solicitarles dinero.
En estos casos, el problema no solamente está relacionado con la tecnología, sino también con la confianza entre las personas.
Martínez Cervantes explicó que una de las razones por las que este tipo de engaños puede funcionar es porque las personas suelen actuar de buena fe cuando reciben un mensaje de alguien cercano que afirma encontrarse en una emergencia.
Por ello, consideró que no se trata de dejar de confiar en los demás, sino de incorporar mayores precauciones al momento de utilizar herramientas digitales.
El especialista consideró necesario fortalecer la cultura de ciberseguridad entre la población, pero también señaló que se requiere una mayor cultura de prevención en general.
Ante llamadas o mensajes inesperados en los que se solicite dinero, información bancaria, contraseñas o códigos de seguridad, recomendó no actuar de manera inmediata y verificar por otra vía que la persona o institución que contacta sea realmente quien dice ser.
La principal recomendación, dijo, es no compartir información confidencial y comprobar directamente con la institución o persona involucrada cualquier situación que genere dudas.
De esta manera, una llamada que aparentemente busca solucionar un problema bancario o ayudar a un familiar podría ser identificada a tiempo como un intento de fraude.