La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) amplió su investigación sobre la lechuga producida en Guanajuato y ahora analiza el agua utilizada en los campos donde se cultiva el producto relacionado epidemiológicamente con un brote de Cyclospora en Estados Unidos.
De acuerdo con información difundida este sábado, inspectores de la FDA ya se encuentran en la planta procesadora de Taylor Farms, ubicada en Guanajuato, y tienen previsto acudir también a los campos donde fue cultivada la lechuga.
Donald Prater, subcomisionado interino de la FDA para alimentos, explicó que el agua utilizada en la agricultura constituye históricamente una posible fuente de contaminación por Cyclospora, por lo que la agencia estadounidense busca determinar qué pudo haber ocurrido durante el proceso de producción.
La investigación ocurre mientras continúa el rastreo de un brote de ciclosporiasis en Estados Unidos, enfermedad intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que ha sido asociado por las autoridades estadounidenses con el consumo de lechuga iceberg procesada por Taylor Farms en Guanajuato.
La investigación de la FDA contrasta con los resultados obtenidos previamente por las autoridades sanitarias mexicanas.
La Secretaría de Salud informó que la Cofepris analizó muestras de lechuga y agua de la planta de Taylor Farms y no detectó Cyclospora cayetanensis ni coliformes fecales. Los análisis también determinaron que el agua se encontraba dentro de los parámetros fisicoquímicos establecidos por las normas mexicanas.
La revisión mexicana incluyó 10 muestras de materia prima y producto terminado. De acuerdo con la información oficial, las pruebas mediante PCR en tiempo real resultaron negativas para el parásito.
Asimismo, las autoridades señalaron que el sistema de riego es por goteo y que el agua utilizada en la planta procede de pozos certificados.
Pese a los resultados negativos obtenidos en México, la FDA mantiene abierta la investigación y busca revisar la cadena de producción desde los campos de cultivo hasta el procesamiento de la lechuga.
El objetivo es determinar si existe alguna fuente de contaminación que permita explicar la asociación epidemiológica detectada en Estados Unidos.
Hasta ahora, no existe una confirmación de laboratorio que demuestre que la lechuga producida en Guanajuato contenga Cyclospora, por lo que la investigación continúa en curso. Autoridades mexicanas han rechazado que exista evidencia concluyente que vincule el producto con el brote estadounidense.