Advierte Iglesia sobre el abandono de adultos mayores

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Por: José de Aquino
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En la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, la diócesis pide integrar a los abuelos y evitar su abandono en una sociedad cada vez más digitalizada

Con motivo de la celebración de San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesucristo y padres de la Virgen María, la Iglesia católica en Veracruz alzó la voz para recordarle a la sociedad algo que muchas veces se olvida en el día a día: los adultos mayores merecen respeto, atención y gratitud, no abandono ni indiferencia.

El llamado vino directamente del vocero de la diócesis de Veracruz, el padre Aurelio Mojica Limón, quien aprovechó esta fecha del calendario litúrgico para reflexionar sobre el lugar que ocupan los abuelos en la familia y en la comunidad. No es un tema menor: en una época donde la tecnología avanza a pasos acelerados y el ritmo de vida deja poco espacio para la convivencia intergeneracional, la Iglesia insiste en que ese vínculo no puede perderse.

Una fecha para orar, pero también para reflexionar

Para el padre Mojica Limón, la festividad de San Joaquín y Santa Ana va mucho más allá de un evento religioso en el calendario. Es una oportunidad concreta para detenerse y pensar en quienes ya recorrieron el camino que muchos apenas están comenzando.

"Se ora y se pide por los abuelos, por las personas mayores que no deben de ser marginadas. Es una etapa diferente en la vida en la que debemos aprender a vivir y también prepararnos para acompañar a quienes llegan a ella". 

El sacerdote subrayó que los adultos mayores no son una carga para la sociedad, sino todo lo contrario: representan un acervo invaluable de experiencia, memoria y valores que las nuevas generaciones tienen la responsabilidad de rescatar antes de que se pierda.

"Debemos aprender sobre todo de ellos, de todo el conocimiento, de todo lo que nos han transmitido; vivir en un sentido de gratitud con las personas mayores y en una actitud de servicio para ellos". 

El abandono, una realidad que preocupa a la Iglesia

Con una honestidad que pocos se atreven a ejercer desde el púlpito, el padre Mojica Limón reconoció que si bien en México y en América Latina existe una cultura de mayor cercanía familiar en comparación con otras regiones del mundo, eso no significa que el problema del abandono de adultos mayores no exista. Y cuando ocurre, duele.

"Hay casos en nuestra sociedad en que sí también se les abandona, se les margina o hasta se les abandona en algún lugar y es algo muy triste, muy lamentable de nuestra sociedad tan materializada y que ha ido perdiendo ciertos valores que debemos rescatar y conservar". 

La palabra "materializada" que usó el sacerdote no es casual. La Iglesia apunta directamente a un sistema de valores donde la productividad, la imagen y el rendimiento económico se han colocado por encima del respeto a quienes ya dieron lo mejor de sus años. Cuando una persona deja de "ser útil" en esos términos, el riesgo de quedar en segundo plano —o en el abandono total— se vuelve real.

Integrar a los mayores en la era digital, el gran reto

Uno de los puntos más actuales del mensaje del vocero diocesano tiene que ver con la brecha digital y el ritmo acelerado de los cambios tecnológicos. El padre Aurelio Mojica no pide frenar el avance, sino encontrar la manera de que ese avance no deje a los adultos mayores atrás.

"Tenemos que aprender a integrar en nuestra sociedad moderna, muy digitalizada, también todo lo anterior: a las personas mayores y todo lo que nos han transmitido". Padre Aurelio Mojica Limón, vocero de la Diócesis de Veracruz

Es un desafío que no solo atañe a las familias, sino a instituciones, empresas, gobiernos y comunidades. Diseñar espacios, servicios y tecnologías que sean accesibles e incluyentes para los adultos mayores no es una concesión, es una obligación social.

Lo que se siembra no siempre se cosecha, y eso también hay que decirlo

El padre Mojica Limón también abordó uno de los refranes más arraigados en la cultura popular mexicana: "lo que se siembra se cosecha". Y lo hizo con una lucidez que merece atención, porque no siempre la realidad funciona así.

"Hay que dar con generosidad sin esperar nada a cambio, ciertamente, pero los tiempos son distintos y los dichos también se van acomodando según lo que va exigiendo nuestra sociedad". Padre Aurelio Mojica Limón, vocero de la Diócesis de Veracruz

Con esto, el sacerdote reconoce que hay personas mayores que entregaron lo mejor de sí mismas —tiempo, esfuerzo, amor, sacrificios— y que en la vejez no recibieron el mismo trato de vuelta. Esa realidad, lejos de justificar el abandono, debe movernos a actuar con mayor conciencia y responsabilidad hacia quienes están en esa etapa.

Un mensaje que va más allá de lo religioso

Si bien el contexto del llamado de la diócesis de Veracruz es claramente religioso —enmarcado en la festividad de San Joaquín y Santa Ana—, el fondo del mensaje trasciende cualquier credo. Habla de empatía, de reciprocidad, de memoria colectiva y de construcción de una sociedad que no descarte a sus integrantes cuando ya cumplieron cierta edad.

En Veracruz, donde el tejido familiar y comunitario sigue siendo un pilar fundamental de la vida cotidiana, este tipo de reflexiones tienen un peso especial. Cuidar a los abuelos no es solo un deber moral o religioso; es también una forma de preservar la identidad, la historia y los valores que nos definen como comunidad.

La celebración de San Joaquín y Santa Ana pasará, como pasa cada año. Pero el reto de construir una sociedad que verdaderamente valore y proteja a sus adultos mayores es permanente, y empieza, como casi siempre, en casa.

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