Un trágico incendio en una fábrica de calzado en la ciudad de Jinjiang, provincia de Fujian, en el sureste de China, cobró la vida de al menos 28 personas. El siniestro provocó lo que las autoridades locales y el presidente Xi Jinping calificaron como "grandes pérdidas humanas".
El fuego comenzó el jueves 9 de julio de 2026, aproximadamente al mediodía (04:00 GMT), en las instalaciones de la fábrica Huiteng. Según los informes preliminares del centro de mando de bomberos y de la cadena estatal CCTV, el foco del incendio se localizó en un taller situado en la primera planta del edificio.
Testigos visuales e imágenes difundidas por televisión mostraron una densa columna de humo negro elevándose de la estructura de varios pisos, mientras numerosos trabajadores buscaban refugio cerca de las ventanas y en el techo del inmueble debido a que las llamas arrasaron rápidamente los niveles inferiores. Los equipos de rescate informaron que la acumulación de materiales inflamables para calzado en los accesos de seguridad complicó las tareas de evacuación y control.
Para atender la contingencia se desplegó un operativo masivo conformado por 183 bomberos y 35 vehículos de rescate que lograron contener la propagación del fuego. El Ministerio de Gestión de Emergencias ordenó priorizar la búsqueda de posibles atrapados y la atención médica de los lesionados, de quienes aún no se ha precisado una cifra oficial.
Por su parte, el presidente Xi Jinping emitió una declaración a través de la agencia de noticias oficial Xinhua instando a agotar todos los esfuerzos de rescate. Asimismo, el mandatario demandó una investigación expedita: "La causa del accidente debe identificarse cuanto antes y los responsables deben rendir cuentas de manera estricta", aseveró.
La empresa siniestrada, Fujian Huiteng Shoes, fue fundada en el año 2015 y se dedica a la manufactura de zapatos y productos de cuero. Este incidente reaviva la persistente preocupación en el país asiático en torno a los estándares de seguridad industrial y comercial, tras una serie de incendios mortales registrados en años recientes que han llevado a las autoridades a endurecer las fiscalizaciones en edificios de gran altura.