La reciente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) encendió las alertas sobre el futuro del principal acuerdo comercial de Norteamérica. Sin embargo, especialistas aseguran que el tratado no está por desaparecer, aunque sí enfrenta una nueva etapa de negociaciones que podría modificar las reglas del comercio entre los tres países.
Para Jesús López, subdirector de Análisis Económico de Banco Base, el inicio de este proceso era esperado y forma parte de las disposiciones acordadas cuando el antiguo TLCAN fue sustituido por el T-MEC.
Explicó que el mecanismo conocido como "cláusula de revisión" establece que, seis años después de su entrada en vigor, los tres países deben decidir si están de acuerdo en extender su vigencia por otros 16 años. Si alguno no da su respaldo, el tratado no termina automáticamente, sino que permanece vigente durante una década más mientras continúan las negociaciones.
Estados Unidos quiere cambiar las reglas
El especialista señaló que la administración estadounidense busca endurecer varios aspectos del acuerdo, principalmente las reglas de origen, que determinan qué porcentaje de un producto debe fabricarse en Norteamérica para gozar de beneficios arancelarios.
Uno de los sectores que podría verse más afectado es el automotriz, ya que Estados Unidos pretende incrementar la producción realizada dentro de su territorio y reducir la dependencia de las cadenas de suministro instaladas en México y Canadá.
También podrían establecerse reglas más estrictas para evitar que productos provenientes de otros países ingresen al mercado estadounidense aprovechando las ventajas del tratado.
El riesgo no es inmediato... pero sí preocupa
Aunque descartó un impacto económico inmediato por la revisión del T-MEC, López advirtió que el mayor problema será la incertidumbre.
Explicó que si las negociaciones se prolongan durante varios años sin acuerdos claros, muchas empresas podrían frenar inversiones o posponer la instalación de nuevas plantas en México, afectando la generación de empleos y el crecimiento económico.
"Las empresas necesitan certeza. Si no saben cuáles serán las reglas comerciales en el futuro, es más probable que esperen antes de invertir", señaló.
México también tiene cartas para negociar
El economista destacó que, aunque Estados Unidos tiene mayor poder de negociación, México sigue siendo un socio estratégico para la economía estadounidense.
Recordó que diversos estados del vecino país dependen del comercio con México, especialmente en sectores agrícolas y manufactureros, por lo que también existe presión interna para mantener vivo el tratado.
Finalmente, consideró que el gobierno mexicano deberá negociar una revisión que proteja los intereses nacionales y, al mismo tiempo, fortalecer la confianza de los inversionistas mediante estabilidad económica y finanzas públicas sólidas.
Aunque el T-MEC continúa vigente, los próximos meses serán clave para conocer qué cambios buscará impulsar Estados Unidos y cómo responderán México y Canadá en una negociación que definirá el rumbo del comercio en América del Norte durante la próxima década.