Rocío Nahle pone a Orizaba como ejemplo nacional y plantea replicar su modelo en Poza Rica

Imagen Rocío Nahle pone a Orizaba como ejemplo nacional y plantea replicar su modelo en Poza Rica

Por: Alexandra Burch

La gobernadora de Veracruz destaca la continuidad de proyectos en Orizaba pese a ser gobernada por la oposición, y propone replicar su modelo en ciudades como Poza Rica

Pocas veces en la política veracruzana se escucha a una gobernadora reconocer públicamente el trabajo de un municipio gobernado por el partido contrario. Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando Rocío Nahle García, titular del Ejecutivo estatal, elogió a Orizaba como un referente en desarrollo urbano, no solo dentro de Veracruz, sino a nivel nacional.

El reconocimiento no fue menor ni pasó desapercibido. En un contexto político donde las diferencias partidistas suelen marcar la agenda, la mandataria rompió con esa lógica y puso sobre la mesa algo que, en la práctica, pocas administraciones se atreven a admitir: que el éxito de una ciudad no depende del color de su partido, sino de la visión y la consistencia con la que se gobierna.

Tres o cuatro administraciones construyendo lo mismo

Lo que Nahle García destacó de Orizaba no es un logro de un solo gobierno ni el resultado de una gestión aislada. Es, según sus propias palabras, el fruto de un trabajo acumulado a lo largo de varios periodos municipales que mantuvieron el rumbo sin importar quién llegara a la presidencia municipal.

"Orizaba es un ejemplo de ciudad a nivel nacional. Es un proyecto que tiene tres o cuatro administraciones que le han dado continuidad. Y es gobernado por otro partido... lo han hecho bien. Aquí se ve que sí se puede hacer, y así lo podemos replicar en otras ciudades como Poza Rica".

Rocío Nahle García, gobernadora de Veracruz

Esa continuidad es, precisamente, lo que más valora la gobernadora. En México, uno de los problemas estructurales del desarrollo urbano es que cada nueva administración municipal llega con una agenda distinta, borrando lo construido por la anterior y empezando desde cero. Orizaba rompió con ese ciclo, y los resultados son visibles.

El municipio, ubicado en la zona centro-montañosa de Veracruz y con una historia industrial y cultural que lo distingue del resto del estado, ha sido gobernado en los últimos años por el Partido Acción Nacional (PAN), formación política opuesta a Morena, el partido de la gobernadora. Que Nahle lo cite como ejemplo dice tanto de la solidez del modelo orizabeño como de la apertura política que la mandataria quiere proyectar.

Poza Rica, la siguiente ciudad en la mira

El elogio a Orizaba no fue solo un reconocimiento al pasado, sino una declaración de intenciones hacia el futuro. Nahle García mencionó explícitamente a Poza Rica como una de las ciudades donde se podría replicar este modelo de desarrollo con visión de largo plazo.

La mención no es casual. Poza Rica, ubicada en la región norte del estado, es uno de los municipios con mayor potencial económico de Veracruz, históricamente ligado a la industria petrolera y actualmente en una etapa de transformación. Proyectar hacia allá el esquema que ha funcionado en Orizaba implicaría apostar por la planeación urbana sostenida, la inversión en infraestructura y, sobre todo, la capacidad de los actores políticos locales para mantener una agenda común más allá de los cambios de administración.

Entre los elementos que caracterizan al modelo que la gobernadora quiere replicar se encuentran:

  • Continuidad en los proyectos de infraestructura urbana sin importar el ciclo electoral.
  • Planeación municipal con visión de mediano y largo plazo.
  • Capacidad de distintas administraciones para mantener acuerdos sobre el rumbo de la ciudad.
  • Resultados tangibles en movilidad, imagen urbana y calidad de vida.
  • Gestión independiente de las disputas partidistas a nivel estatal o federal.

Un mensaje que va más allá de Orizaba

Las declaraciones de Rocío Nahle García tienen una lectura que trasciende lo local. En un año marcado por la consolidación del nuevo mapa político en Veracruz tras las elecciones recientes, que la gobernadora salga a reconocer públicamente el trabajo de un municipio de oposición envía una señal relevante: la gestión pública puede y debe evaluarse por sus resultados, no solo por su filiación política.

Ese mensaje también tiene implicaciones prácticas. Si el gobierno estatal impulsa modelos de desarrollo basados en continuidad y resultados verificables, abre la puerta a esquemas de colaboración entre el estado y municipios de distintos partidos, algo que en el pasado reciente de Veracruz no siempre fue sencillo ni frecuente.

Para los ciudadanos de Orizaba, el reconocimiento de la gobernadora representa una validación externa de algo que muchos ya percibían en su vida cotidiana: que su ciudad funciona mejor que el promedio estatal, que sus calles, espacios públicos y servicios reflejan una gestión que no empezó ni terminó con un solo presidente municipal.

El reto de sostener el ejemplo

El desafío ahora, tanto para Orizaba como para los municipios que quieran seguir su camino, es mantener esa disciplina institucional en un entorno político que frecuentemente premia la ruptura sobre la continuidad. Replicar un modelo exitoso requiere voluntad política, pero también ciudadanos que exijan a sus gobernantes que los proyectos estratégicos no se abandonen cada tres años.

Lo que Nahle García puso sobre la mesa no es solo un elogio. Es, en el fondo, una invitación a cambiar la forma en que Veracruz construye sus ciudades: con menos ego político y más visión de futuro.

da clic