¿Crisis en los restaurantes? Cerró otro negocio en Boca del Río y Canirac explica qué ocurre

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Por: Joel Cruz
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La Crepe et la Lune, el restaurante francés que por 16 años se convirtió en referente gastronómico sobre la avenida Costa Verde, en el fraccionamiento Virginia, anunció el cierre definitivo de sus puertas. La noticia impactó entre los clientes porque el establecimiento gozaba de una clientela fiel que lo frecuentaba para celebraciones, citas especiales y escapadas culinarias fuera de lo ordinario.

La confirmación llegó a través de las redes sociales del propio restaurante, donde sus propietarios compartieron un mensaje cargado de nostalgia y agradecimiento hacia quienes los acompañaron durante casi dos décadas de operación.

"Nos vamos con tristeza, pero también con una enorme gratitud. Cerrar nuestras puertas no borra lo vivido ni el cariño que nos llevamos", expresaron.

Las palabras resonaron entre miles de seguidores que respondieron con mensajes de despedida, fotografías de visitas pasadas y el inevitable "¿por qué?" que surge cuando un espacio querido desaparece del mapa. Porque La Crepe et la Lune no era solo un restaurante; era un pedazo de identidad gastronómica de Boca del Río.

Las condiciones económicas, detrás de la decisión

Aunque el comunicado no detalló cifras ni fechas concretas, los dueños dejaron claro que el cierre no fue una decisión improvisada ni tomada a la ligera. Según explicaron, se implementaron distintas estrategias para mantener el negocio a flote, pero las condiciones económicas terminaron por imponerse. En pocas palabras: las cuentas ya no cuadraban, y continuar operando dejó de ser viable.

Este tipo de decisiones nunca es fácil cuando detrás hay años de trabajo, un equipo de colaboradores y una comunidad de clientes que hicieron suyo el espacio. Sin embargo, en el contexto económico actual, no es un caso aislado.

Canirac lamenta la pérdida y habla de recesión

Abigail Guzmán, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), se pronunció sobre el cierre y no escondió su preocupación. Para la dirigente gremial, cada negocio que baja la cortina es una señal de alerta que el sector no puede ignorar.

"Siempre que cierra un negocio del sector es lamentable para todos, ya que Veracruz con la importancia que tiene, en el caso de Boca del Río con la tradición de este negocio, es una pena que se haya tenido que dar este cierre", dijo.

Hasta el momento no se les ha confirmado el motivo exacto del cese de operaciones de La Crepe et la Lune, pero subrayó que en la industria restaurantera confluyen múltiples factores que pueden desequilibrar hasta los negocios más consolidados: costos de insumos, renta, nómina, cambios en los hábitos de consumo y, sobre todo, la mala economía.

Y en ese punto, la presidenta de Canirac fue directa: el país está entrando en recesión, y eso ya se siente en los comedores y en las cajas registradoras de los restaurantes.

"Estamos viviendo una recesión, eso ya se empieza a notar, en el caso de las metas teníamos una expectativa bastante alta con el Mundial y todo lo que iba a pasar no solo la Ciudad de México sino los estados que estamos en comunicación cercana, pero no ha sido lo que esperábamos".

La referencia al Mundial no es menor. El torneo generó expectativas importantes en la industria turística y restaurantera de varios estados de la república, incluido Veracruz, por su cercanía y conectividad con sedes y flujos de visitantes.

Sin embargo, la derrama económica esperada no se materializó al nivel proyectado, dejando a muchos negocios con planes de expansión o sostenimiento que quedaron a medias.

Un panorama mixto: aperturas pequeñas, cierres visibles

La situación la radiografía de un sector que respira entre la esperanza y la incertidumbre. La dirigente reconoció que sí ha habido aperturas de nuevos establecimientos, aunque principalmente en pequeñas plazas y con formatos más modestos. El problema es que esas inauguraciones pasan casi desapercibidas frente a los cierres de negocios con años de historia y presencia consolidada.

Mientras el sector analiza cómo adaptarse a un entorno cada vez más exigente, la avenida Costa Verde amanece con un local menos y con la pregunta abierta sobre qué vendrá después. Por lo pronto, quienes lo conocieron se quedaron con el sabor del recuerdo.

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