La situación en Venezuela tras el doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 es crítica. A pesar de los esfuerzos iniciales y la movilización civil, los habitantes denuncian una falta severa de personal experto en desastres y recursos logísticos para hacer frente a los estragos.
Yeznaret Arzolay, habitante de Caracas, ofreció un panorama alarmante sobre las condiciones actuales en la capital y en las zonas más afectadas, como La Guaira, haciendo un llamado urgente a la solidaridad y a la organización comunitaria.
A pesar del gran deseo de colaborar por parte de la población, la falta de capacitación técnica está frenando la eficiencia de las operaciones de rescate. La infraestructura de soporte técnico y humano se encuentra desbordada.
Falta de brigadas profesionales: La ayuda civil ha sido masiva, pero no cuenta con las herramientas ni el conocimiento necesario para escenarios de colapso.
"Se necesita mucha logística y equipo capacitado para organizar en desastres, porque se necesita gente, manos, pero también cabezas que organicen los equipos de búsqueda, de rescate, de acopio."
Saturación de los cuerpos de rescate: Los especialistas disponibles no logran cubrir la magnitud del desastre.
"Se necesita más porque veo mucho voluntariado, pero no veo que haya mucha gente experta como tal... los que están, no se dan abasto."
La percepción ciudadana en zonas como el Paraíso (Caracas) apunta a que el despliegue del gobierno se ha concentrado casi exclusivamente en el epicentro del desastre, dejando a otras comunidades dependientes de la iniciativa propia y de las fuerzas locales.
Concentración de recursos en La Guaira: Los ciudadanos perciben un vacío de autoridades en sectores periféricos de la capital.
"Gubernamental como tal, creo que están es concentrados en La Guaira... Aquí propiamente yo no los he visto pasearse por acá. Yo he visto es más un despliegue ciudadano."
Apoyo local de la Guardia Nacional: Arzolay relató cómo las fuerzas de seguridad locales actuaron por iniciativa propia ante emergencias específicas.
"A mí se me... yo me quedé encerrada, la puerta se trancó y los Guardias Nacionales que estaban cerca subieron a ayudar a rescatar personas, ellos me ayudaron a abrir la puerta... pero eso siguió siendo como una iniciativa de ellos en el momento."
El hecho de que no fuera uno, sino dos sismos de gran intensidad consecutivos, ha dejado una profunda huella psicológica en la población debido a la prolongada duración del movimiento telúrico.
Intensidad consecutiva: Los movimientos de 7.2 y 7.5 generaron destrozos masivos debido a su duración.
"Dos sismos y muy intensos... el primero fue de 7.2 y el segundo de 7.5... La duración, las personas creíamos que eso no se iba a terminar y como duró tanto, por eso dejó tantos estragos."
La angustia del tiempo: En momentos de crisis, el tiempo se distorsiona para las víctimas.
"Fueron 45 segundos intensos, imagínate, eso es una eternidad, eso es casi un minuto... En el momento de la angustia, eso se siente muy prolongado."
Al ser cuestionada sobre qué le diría a los venezolanos que viven fuera del país (específicamente a la comunidad en Veracruz, México), Arzolay rompió en llanto al describir la impotencia de la distancia, pero reforzó la importancia de la unión y la fe.
"Estar lejos debe ser lo más terrible en un momento como este, porque es mucha impotencia... no poder hacer nada, no poder estar aquí. Pero lo que les digo es que, bueno, oren... pidamos por los que todavía pueden ser rescatados... Yo creo que la unión vale muchísimo."