Con el pitazo inicial del Mundial 2026 a menos de 24 horas de distancia, la principal plaza pública de México no precisamente luce como la vitrina que las autoridades capitalinas prometieron al mundo. El Zócalo de la Ciudad de México, sede del Fan Fest oficial de la FIFA, amaneció este lunes entre vallas metálicas, filtros de acceso cuestionados y un campamento instalado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que, según reportes de visitantes y medios locales, genera condiciones sanitarias deplorables en los alrededores del recinto.
Lo que debía ser uno de los escenarios más emblemáticos de la celebración deportiva más grande del planeta, terminó convertido en un espacio dividido por un muro perimetral, con zonas que, de acuerdo con quienes intentaron acceder durante las últimas horas, desprenden olores fuertes a humedad y orines. La imagen dista considerablemente de la postal que la jefa de gobierno, Clara Brugada, aspiraba proyectar ante la comunidad internacional.
La Policía de la Ciudad de México mantiene activos los filtros de seguridad en el perímetro del Zócalo capitalino, situación que se agudizó por la presencia permanente del campamento de la CNTE en la explanada. Los maestros disidentes llevan semanas instalados en el corazón histórico de la capital, y su presencia ha generado una dinámica inusual en medio de la organización del evento.
Reportes de turistas y ciudadanos que intentaron acercarse al recinto describen una escena cuando menos desconcertante: detrás del muro que rodea el Fan Fest, el campamento magisterial se mantiene activo, con condiciones de habitabilidad precarias. Pero quizás el elemento que más llamó la atención fue la figura de una persona —bautizada informalmente como la "cadenera"— que, de manera aparentemente discrecional, decide quién puede ingresar y quién no al espacio, incluyendo a ciudadanos mexicanos que simplemente querían ser parte de la fiesta.
Esto ocurre en el contexto de una plaza que históricamente ha sido de acceso libre para cualquier persona, nacional o extranjera, y que en esta ocasión fue concebida como punto de reunión masiva para aficionados de todo el mundo durante el torneo.
Desde sus canales oficiales, la FIFA ha descrito el Fan Fest del Zócalo como una fiesta de proporciones mundiales, uno de los espacios gratuitos de convivencia más importantes organizados en el marco del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en estadios de México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la brecha entre ese discurso institucional y lo que encuentran quienes se acercan a la plaza resulta evidente.
Los filtros de seguridad, necesarios en parte por el contexto de tensión generado por la permanencia del campamento docente, se han traducido en accesos lentos, filas improvisadas y confusión entre los visitantes. Para un turista extranjero que llega a México atraído por la expectativa del evento, la experiencia de encontrar vallas, restricciones difusas y problemas de higiene en los alrededores puede resultar desorientadora.
La Ciudad de México es una de las tres sedes mexicanas del torneo, junto con Guadalajara y Monterrey. En ese rol, la capital asumió también la responsabilidad de ofrecer una experiencia de recepción a la altura del evento. La organización del Fan Fest en el Zócalo era, en ese sentido, una oportunidad de mostrar la dimensión cultural e histórica de la ciudad ante millones de ojos internacionales.
La jefa de gobierno capitalina, Clara Brugada, había apostado visiblemente por convertir el Zócalo en un símbolo de la hospitalidad mexicana durante el Mundial. La plaza mayor del país, rodeada de la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional y los portales históricos, ofrece un telón de fondo difícilmente superable para cualquier evento de escala global.
Sin embargo, la persistencia del conflicto magisterial —que mantiene a la CNTE acampada en la explanada desde hace semanas— complicó la logística del evento desde su planificación. Las autoridades capitalinas no lograron desalojar el campamento antes del arranque del torneo, lo que obligó a una coexistencia forzada entre el Fan Fest y la protesta sindical, con consecuencias directas en la experiencia de los visitantes.
Hasta el cierre de esta nota, no existe una postura oficial de la jefatura de gobierno que explique la situación sanitaria reportada ni los criterios de acceso aplicados en el lugar.
De acuerdo con los reportes disponibles, esta es la situación que enfrenta quien intenta visitar el Fan Fest del Zócalo en vísperas del Mundial 2026:
Ninguno de estos elementos ha sido desmentido ni aclarado formalmente por las autoridades de la Ciudad de México ni por la organización del evento al momento de publicar esta nota.
El Mundial 2026 arranca en un contexto en el que México busca reafirmar su capacidad organizativa ante el mundo, luego de décadas sin albergar una Copa del Mundo y con la presión adicional de ser coanfitrión de un torneo ampliado a 48 selecciones. En ese marco, la imagen del Zócalo capitalino en estas horas previas al inicio no contribuye precisamente a consolidar esa narrativa.
La coexistencia entre el conflicto sindical de la CNTE, la ambición institucional de Clara Brugada y las expectativas de la FIFA terminó por producir, al menos por ahora, una plaza dividida: mitad fan zone, mitad campamento, con una valla de por medio y el mundo entero mirando.
A 24 horas del Mundial.
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) June 10, 2026
Si un turista quiere ir al Zócalo de la CDMX se encontrará con esta realidad: la Policía mantiene los filtros de seguridad con las vallas metálicas por culpa de la CNTE.
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Así nos están viendo los turistas que empiezan a llegar al Mundial.
— Enrique Muñoz (@enriquemunozFM) June 10, 2026
Según el reporte, detrás del famoso muro que rodea el Fan Fest del Zócalo hay un campamento improvisado que apesta a humedad y orines, mientras una “cadenera” decide quién pasa y quién no… incluyendo a los… pic.twitter.com/URfSQE8Uva