Para José Fermín Moreno, guardiamarina de la Armada Española, arribar al puerto de Veracruz representa mucho más que una escala en su formación naval: es un momento que marca su carrera y su primera gran experiencia lejos de casa.
Originario de Cartagena, en el sureste de España, el joven marino vive su primer viaje internacional embarcado en el emblemático Juan Sebastián de Elcano, una travesía que considera fundamental en su preparación como futuro oficial.
“Es la primera vez que salgo de España navegando en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano”, comparte.
Para el guardia marina, formar parte de esta travesía tiene un profundo significado profesional y personal.
“Es un momento icónico, un momento muy especial para mi carrera, ya que como futuro oficial de la Armada Española, embarcar en Juan Sebastián de Elcano es un hito en nuestra carrera profesional”, explica.
La llegada a Veracruz también tiene un valor simbólico por la historia compartida entre ambos países. Además señala que el recibimiento de los locales ha sido una sorpresa para ellos, ya que no se esperaban un recibimiento tan cálido.
Pero detrás de la disciplina naval también existe el reto humano de estar lejos de la familia durante meses. El guardia marina admite que la distancia pesa, aunque la tecnología ayuda a sobrellevarla.
Fue el 10 de enero que el buque zarpó de Cádiz, desde entonces han visitado cinco países y aún queda mucho camino por recorrer, como Puerto Limón en Costa Rica; Curazao, una isla neerlandesa del Caribe; cuatro puertos en Estados Unidos incluyendo Galveston, Norfolk, Baltimore y Nueva York, para regresar a el puerto de Cádiz el 31 de julio.
“Estar fuera de casa durante tantos meses tiene sus momentos difíciles porque al final se echa de menos a la familia, pero se puede llevar bien; llamamos y hacemos videollamadas”.
La vida en altamar, relata, exige disciplina desde muy temprano: clases, guardias, actividad física y formación constante forman parte de la rutina diaria.
“Nos levantamos muy temprano, tenemos clases de navegación, meteorología, deporte y además cumplimos con nuestro régimen de guardia; eso hace que la vida a bordo sea muy ajetreada”.
Durante este 98 crucero de instrucción, que se extenderá por siete meses, cada jornada representa aprendizaje y adaptación.
Antes de despedirse, José Fermín Moreno lanzó una invitación al público veracruzano para conocer de cerca el histórico navío.
“Les invito a conocer el barco, tenemos las puertas abiertas y estaremos encantados de enseñarles un pedacito de nosotros”.
El joven marino resume así una experiencia que mezcla formación militar, distancia familiar y el privilegio de navegar representando a su país en puertos con historia compartida.