Mientras el Super Bowl marca el periodo de mayor consumo de guacamole en Estados Unidos, los productores mexicanos de aguacate enfrentan de manera permanente el impacto de las redes de extorsión del crimen organizado, lo que encarece la cadena productiva del llamado oro verde.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) advirtió que los aguacateros pagan extorsiones equivalentes entre el 3 y el 5 por ciento de los costos de sus cadenas de abasto, distribución y comercialización, un sobrecosto que se vuelve más evidente durante la etapa de mayor demanda internacional, impulsada principalmente por el mercado estadounidense en estas fechas.
Ante este panorama, el organismo llamó a que la exportación de aguacate sea incorporada de manera prioritaria en la estrategia nacional de combate a la extorsión que impulsa el gobierno federal.
“Combatir este delito es indispensable para ordenar y proteger una de las cadenas productivas más emblemáticas del país”, señaló la Anpec, al subrayar la relevancia económica y social del sector aguacatero.
De acuerdo con estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), las exportaciones mexicanas de aguacate en 2026 alcanzarían un valor cercano a 4 mil millones de dólares, lo que posiciona a este producto como el tercer agroalimentario de mayor comercialización internacional, sólo por detrás de la cerveza y el tequila.
El GCMA detalló además que el 80 por ciento de los aguacates exportados por México tienen como destino Estados Unidos, país que concentra el 88 por ciento de sus importaciones totales de aguacate, lo que confirma la alta dependencia del mercado estadounidense y la vulnerabilidad del sector ante factores de inseguridad.
Organismos empresariales y productores coinciden en que frenar la extorsión es clave no sólo para garantizar la competitividad del aguacate mexicano en el exterior, sino también para proteger a miles de familias que dependen de esta actividad.