Las finanzas públicas de México enfrentarán un panorama complicado durante todo 2026, con una “cuesta de enero” que no terminará en los primeros meses del año, sino que se prolongará de manera permanente debido a una estructura fiscal deficitaria, advirtió Jorge Cano, coordinador del programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa.
De acuerdo con el especialista, el gobierno federal enfrenta una presión constante entre ingresos y gastos, ya que los compromisos ineludibles superan ampliamente los recursos que se obtienen diariamente. Detalló que el Estado tendrá gastos obligados por alrededor de 19 mil 792 millones de pesos diarios, mientras que los ingresos apenas alcanzarán 17 mil 667 millones de pesos al día, lo que obliga al gobierno a recurrir al endeudamiento para poder operar.
Cano explicó que este desequilibrio se debe a gastos que no pueden evitarse, como el pago de pensiones, programas sociales, nómina gubernamental y el servicio de la deuda. Esta situación, señaló, deja muy poco margen para invertir en rubros prioritarios como salud, seguridad o educación.
En cuanto al proyecto de ingresos y egresos, indicó que el gobierno prevé un gasto cercano al 20% del Producto Interno Bruto, mientras que los ingresos se quedarán aproximadamente 3.9 puntos porcentuales por debajo, reflejando un problema estructural que, afirmó, se arrastra desde 2008, cuando los ingresos dejaron de ser suficientes para financiar el gasto público.
El analista subrayó que una de las principales presiones proviene del crecimiento de las pensiones del Bienestar, las cuales aumentaron más de 800% entre 2018 y 2025, mientras que los ingresos públicos no crecieron ni siquiera un 20% en el mismo periodo. Para sostener este gasto, dijo, se han recortado recursos en áreas como agricultura, ciencia y seguridad, además de incrementar la deuda pública, que alcanzó niveles históricos en 2024 y aunque se espera una ligera reducción en 2025, seguirá siendo elevada frente a los últimos 15 años.
Respecto a la colocación de bonos en mercados internacionales, Cano señaló que se trata de una práctica común, pero advirtió que las altas tasas de interés globales encarecen el costo de la deuda, lo que seguirá presionando las finanzas públicas en el futuro.
El impacto directo de esta situación, apuntó, recae en la población, ya que hay menos recursos disponibles para políticas públicas esenciales. Precisó que el gasto en salud, educación y seguridad se mantiene prácticamente estancado desde hace una década, lo que limita el acceso a servicios, la cobertura educativa y la generación de condiciones para mejorar la productividad y los salarios.
Finalmente, el coordinador de México Evalúa consideró indispensable una reforma fiscal integral, que incremente la recaudación —actualmente cercana al 17% del PIB, frente a más del 34% en países desarrollados—, amplíe la base tributaria y combata la informalidad. Asimismo, enfatizó la necesidad de mejorar la transparencia y la gobernanza del gasto público, así como de garantizar una justicia fiscal tanto en el cobro de impuestos como en la correcta focalización de los programas sociales hacia quienes más lo necesitan.