La autopista Mante-Tula, una de las principales obras de infraestructura carretera de Tamaulipas, enfrenta cuestionamientos por las condiciones que presenta a pocos meses de haber comenzado operaciones.
La vía entró en servicio el 30 de marzo de 2026, después de más de 15 años desde su concesión y con una inversión reportada por autoridades estatales de miles de millones de pesos. El proyecto tiene una longitud aproximada de 107 kilómetros y fue presentado como una alternativa moderna y segura para conectar el sur de Tamaulipas con el altiplano y el centro del país.
Sin embargo, durante los primeros meses de operación ya se han registrado incidentes relacionados con las condiciones del terreno.
Uno de los casos documentados ocurrió en junio, cuando un deslave en el kilómetro 33.4 de la carretera Mante-Tula bloqueó dos carriles y obligó a las autoridades a acordonar el área para evitar accidentes. Personal de conservación y de la plaza de cobro acudió para retirar el material desprendido.
La situación resulta relevante debido a las características de la zona, donde existen antecedentes de problemas relacionados con el comportamiento del suelo y las lluvias.
En el municipio de Tula se han documentado grietas de grandes dimensiones desde 2024. De acuerdo con reportes de especialistas y autoridades estatales, algunas alcanzaron una extensión de entre cinco y seis kilómetros y profundidades de hasta cuatro metros.
Los estudios citados atribuyeron aquel fenómeno a la erosión del suelo provocada por lluvias intensas después de varios años de sequía, con presencia de escurrimientos subterráneos. Las grietas fueron localizadas aproximadamente a 10 kilómetros del punto donde inicia la autopista.
Esto significa que no existe evidencia suficiente para atribuir directamente esas grietas a una falla estructural de la autopista, pero sí representa un antecedente que mantiene bajo atención las condiciones geológicas de la región.
Antes de su apertura, el Gobierno de Tamaulipas destacó que la Mante-Ocampo-Tula sería una carretera de alta especificación, con 22 puentes, diversos entronques y un túnel de aproximadamente 1.8 kilómetros que atraviesa la Sierra Madre Oriental. También se proyectó un tránsito diario promedio superior a 3 mil 500 vehículos.
La administración estatal aseguró en julio de 2025, cuando la construcción tenía 87 por ciento de avance, que las lluvias de ese momento no habían provocado afectaciones a la obra.
Ahora, los reportes de deslaves y otros incidentes obligan a poner atención en la conservación de la vía, particularmente durante las temporadas de lluvias, cuando los desprendimientos de tierra pueden representar un riesgo para automovilistas, autobuses y unidades de carga.
La autopista fue concebida precisamente para mejorar la seguridad y reducir los tiempos de traslado entre El Mante, Ocampo y Tula, además de facilitar la conexión de Tamaulipas con San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato.
Foto: Milenio