El 74 por ciento de la población de 18 años y más en México percibe inseguridad en el país, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El porcentaje representa una disminución respecto a 2025, cuando 75.6 por ciento de la población adulta manifestó sentirse insegura. Esto significa una reducción de 1.6 puntos porcentuales en un año.
De acuerdo con los resultados de la ENVIPE 2026, las entidades con los mayores niveles de percepción de inseguridad fueron:
En contraste, los estados con los menores porcentajes fueron:
En Nuevo León, la percepción de inseguridad alcanzó 58.9 por ciento.
La encuesta también preguntó a la población sobre las conductas delictivas o antisociales que ha observado en los alrededores de su vivienda.
El consumo de alcohol en la calle fue la conducta más señalada, con 62 por ciento de las menciones, seguido por:
En cuanto a la victimización, el Inegi reportó una disminución de 2.7 por ciento en la tasa de víctimas de delitos entre 2024 y 2025.
La tasa pasó de 24 mil 135 víctimas por cada 100 mil habitantes de 18 años y más en 2024, a 23 mil 473 en 2025, una reducción de 662 víctimas por cada 100 mil habitantes.
En términos generales, 23.4 por ciento de la población adulta en México fue víctima de algún delito durante 2025.
Las entidades con las tasas más elevadas de víctimas fueron Ciudad de México, con 34 mil 930 casos por cada 100 mil habitantes; Estado de México, con 31 mil 889, y Puebla, con 26 mil 164.
Entre los principales delitos registrados durante 2025 se encuentran el fraude, que representó 24.1 por ciento; la extorsión, con 19.8 por ciento, y el robo o asalto en calle o transporte público, con 16.4 por ciento.
De acuerdo con los resultados de la ENVIPE 2026, las tasas correspondientes a fraude y extorsión aumentaron, mientras que la relacionada con robo o asalto en calle o transporte público registró una disminución.
Los resultados muestran que, aunque la percepción de inseguridad disminuyó frente al año anterior, una proporción importante de la población adulta continúa considerando inseguro el entorno en el que vive.