El futuro de Rubén Rocha Moya se mantiene en medio de la incertidumbre política y jurídica luego de que el mandatario solicitara nuevamente licencia al cargo, apenas unas horas después de haberse reincorporado a la gubernatura de Sinaloa.
De acuerdo con David Saucedo, consultor en Políticas Públicas y Seguridad, el regreso de Rocha Moya habría provocado una fuerte reacción al interior del gobierno federal y terminó debilitando todavía más la posición política del gobernador con licencia.
El especialista explicó que, de acuerdo con la información que ha trascendido, Rocha Moya habría regresado al cargo ante el temor de que el gobierno federal pudiera negociar su entrega a Estados Unidos a cambio de cerrar o disminuir la presión sobre otros personajes investigados por autoridades estadounidenses.
Saucedo señaló que el gobernador habría buscado respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero éste no habría llegado. Ante la posibilidad de enfrentar acciones legales en México, incluida una eventual solicitud de desafuero, Rocha Moya finalmente habría optado por solicitar nuevamente licencia.
El consultor consideró que la nueva separación del cargo debe entenderse como definitiva, en línea con lo señalado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien cuestionó públicamente la decisión de Rocha Moya de regresar a la gubernatura.
Mientras tanto, en el Congreso de Sinaloa se mantiene una disputa por definir quién ocupará el Poder Ejecutivo estatal.
Por un lado, legisladores cercanos a Rocha Moya buscarían impulsar a un perfil identificado con el exgobernador; mientras que otro sector pretende que llegue una persona independiente del llamado “rochismo”.
Para Saucedo, esta disputa representa un intento por reconfigurar el poder político de Morena en Sinaloa tras la salida de Rocha Moya.
Uno de los principales escenarios que enfrenta el gobernador con licencia es la posibilidad de ser requerido por autoridades mexicanas o estadounidenses.
Saucedo explicó que, hasta ahora, habría existido un acuerdo entre Rocha Moya y el gobierno federal para evitar una captura o extradición, aunque advirtió que ese entendimiento podría cambiar dependiendo de las circunstancias.
“La posición de Rocha Moya cada vez es más débil”, sostuvo el especialista.
Agregó que una eventual detención dependería, entre otros factores, de la presión que ejerza Estados Unidos sobre el gobierno mexicano y de lo que ocurra con otros exgobernadores que también son señalados o requeridos por autoridades estadounidenses.
El consultor descartó, por ahora, que Rocha Moya tenga como primera opción entregarse voluntariamente a Estados Unidos.
Saucedo también señaló que el caso podría tener consecuencias para Morena, aunque hasta el momento el impacto electoral en Sinaloa parece limitado.
Explicó que las mediciones conocidas muestran una disminución marginal en los niveles de aprobación de Morena en la entidad, pero el partido continúa competitivo y aparece como favorito en buena parte de los escenarios rumbo a las elecciones de 2027.
Por ello, consideró que la crisis generada por la salida de Rocha Moya ha tenido hasta ahora un mayor impacto en el ámbito político y en la relación con Estados Unidos que directamente en las preferencias electorales.
El futuro del gobernador con licencia dependerá ahora de tres factores principales: la decisión que tome el Congreso de Sinaloa sobre su sucesor, las investigaciones que existen en su contra y la presión que ejerza el gobierno estadounidense sobre México.