La salida de Argentina del excontralmirante Fernando Farías Laguna, señalado por autoridades mexicanas por su presunta participación en una red de huachicol fiscal, se concretó mediante una deportación y no a través del proceso de extradición, una diferencia jurídica que podría tener implicaciones importantes al momento de enfrentar a la justicia en México.
En entrevista para XEU, el abogado Rodolfo de la Guardia explicó que Farías se encontraba sujeto a un procedimiento de extradición derivado del tratado entre México y Argentina y de la legislación argentina en materia de cooperación penal. Sin embargo, México retiró por la vía diplomática su solicitud de extradición.
De acuerdo con el especialista, posteriormente las autoridades argentinas archivaron el procedimiento relacionado con el presunto uso de un pasaporte falso para ingresar a ese país, lo que dejó abierta la posibilidad de que el gobierno argentino recurriera a sus facultades migratorias para deportarlo.
De la Guardia explicó que la principal diferencia se encuentra en las condiciones bajo las cuales una persona puede ser procesada una vez que regresa al país solicitante.
En un proceso de extradición, la persona debe ser juzgada por los hechos y delitos que dieron origen a la solicitud y por los cuales fue concedida la entrega.
En cambio, al tratarse de una deportación, explicó, una persona puede quedar a disposición de las autoridades mexicanas y enfrentar otros procesos u órdenes de aprehensión que pudieran existir en su contra.
“Cuando una persona es extraditada tiene el derecho a solamente ser juzgado, procesado por los hechos y por la causa por la cual es traído”, explicó.
Por ello, consideró que la deportación podría representar una ventaja procesal para las autoridades mexicanas, al no limitar necesariamente el alcance de las acusaciones que pudieran presentarse ante un juez.
El abogado aclaró que deportación y expulsión son figuras jurídicas diferentes.
La deportación está relacionada con un procedimiento migratorio y, en este caso, con la determinación de que el ingreso de Farías a Argentina se realizó de manera irregular.
La expulsión, en cambio, responde a una facultad soberana del Estado y puede aplicarse incluso cuando una persona se encuentra legalmente en el país, dependiendo de las circunstancias.
Por ello, De la Guardia consideró que el mecanismo utilizado por Argentina permitió concretar la salida de Farías sin concluir el proceso formal de extradición.
El especialista consideró que, desde la perspectiva del gobierno mexicano, el resultado podría interpretarse como un éxito de cooperación internacional, aunque señaló que también existen cuestionamientos desde el punto de vista del debido proceso.
Explicó que, aunque el Tratado de Extradición establece la vía diplomática para la comunicación entre ambos países, pudieron intervenir otras instituciones, como la Embajada de México en Argentina, la Fiscalía General de la República o autoridades de seguridad.
Además, recordó que la propia Fiscalía mexicana ha reconocido cooperación con agencias estadounidenses en investigaciones relacionadas con el caso.
Respecto al posible papel de Estados Unidos, De la Guardia señaló que no existen elementos públicos suficientes para confirmar qué tipo de intervención tuvo el gobierno estadounidense, aunque consideró posible que agencias de ese país hayan tenido contacto con Farías durante su estancia en Argentina.
El abogado recordó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos podría haber tenido interés en el excontralmirante y planteó que la cooperación entre los tres países pudo formar parte de las negociaciones diplomáticas.
“No hay muchas sorpresas en la vía de la cooperación, por eso la palabra es cooperación. Es un ejercicio de reciprocidad”, sostuvo.
De la Guardia señaló que otro aspecto relevante es que Farías tenía la posibilidad de presentar argumentos dentro del procedimiento de extradición, incluido un eventual planteamiento de asilo político.
Sin embargo, al concretarse la deportación, ese proceso quedó sin efecto, por lo que el abogado consideró que desde la perspectiva de la defensa podría representar un revés importante.
Ahora, con su llegada a México, Fernando Farías deberá enfrentar el procedimiento ante las autoridades judiciales mexicanas, donde se determinará su situación jurídica y los delitos que eventualmente le sean imputados.