Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la influencia de los cárteles en México podrían anticipar medidas más severas por parte del gobierno estadounidense, incluyendo acciones dirigidas contra personajes señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, consideró el especialista en seguridad Ghaleb Krame.
En entrevista, el analista afirmó que los mensajes emitidos por Trump durante la cumbre del G7 no deben interpretarse como simples declaraciones políticas, sino como señales de una postura cada vez más firme de Washington frente a la situación de seguridad en México.
Krame destacó que Trump realizó estos señalamientos en uno de los foros internacionales más importantes del mundo, donde participan las principales potencias económicas y militares.
A su juicio, el hecho de que el mandatario estadounidense haya insistido en que los cárteles tienen un amplio control territorial en México y que posteriormente sus declaraciones fueran respaldadas por otros integrantes de su administración incrementa el peso político del mensaje.
"Ya no es una declaración hecha únicamente para consumo interno en Estados Unidos. Se está enviando un mensaje al mundo y eso cambia completamente el contexto", señaló.
El analista sostuvo que una de las principales exigencias de Washington podría ser una mayor cooperación del gobierno mexicano en investigaciones relacionadas con presuntos nexos entre políticos y grupos criminales.
Dentro de ese escenario, mencionó el nombre del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya, quien ha sido objeto de señalamientos en investigaciones difundidas por medios estadounidenses.
De acuerdo con Krame, si Estados Unidos considera insuficiente la colaboración de México, podría aumentar la presión para que determinadas figuras enfrenten procesos judiciales en territorio estadounidense.
"Cuando hablan de cooperación, una de las interpretaciones es precisamente la entrega de personas que consideran relevantes dentro de sus investigaciones", indicó.
El especialista fue más allá al señalar que, desde su perspectiva, Washington cuenta con las capacidades tecnológicas y de inteligencia suficientes para ubicar objetivos específicos en cualquier momento.
Explicó que Estados Unidos dispone de sistemas satelitales, aeronaves de vigilancia y herramientas avanzadas de recopilación de información que le permiten monitorear movimientos en tiempo real.
Por ello, consideró que si el gobierno estadounidense decidiera actuar contra algún objetivo considerado prioritario, tendría la capacidad técnica para hacerlo.
"No veo que la localización de una persona represente un reto para las agencias estadounidenses", afirmó.
Krame consideró que la relación bilateral atraviesa un momento delicado, especialmente porque los temas de seguridad comienzan a vincularse cada vez más con asuntos económicos y comerciales.
Recordó que la revisión futura del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como las políticas migratorias y el envío de remesas, podrían verse influenciadas por el nivel de cooperación que exista entre ambos países en materia de combate al crimen organizado.
Por ello, estimó que el gobierno mexicano enfrentará una presión creciente para demostrar resultados concretos en la lucha contra los cárteles y en las investigaciones sobre presuntos vínculos entre actores políticos y organizaciones criminales.
Aunque hasta el momento no existe ningún anuncio oficial sobre acciones específicas contra Rocha Moya o cualquier otro funcionario mexicano, el especialista consideró que las declaraciones emitidas desde Washington reflejan un endurecimiento de la postura estadounidense.
Aseguró que los próximos meses serán clave para observar si ambos gobiernos logran mantener una ruta de cooperación o si las diferencias en materia de seguridad derivan en nuevas tensiones diplomáticas.
Mientras tanto, las declaraciones de Trump durante el G7 han reavivado el debate sobre el alcance de la influencia de los cárteles en México y sobre el papel que podría asumir Estados Unidos ante ese escenario.