Sin CFE, no habría soberanía energética ni nacional: Sheinbaum

Imagen Sin CFE, no habría soberanía energética ni nacional: Sheinbaum

La presidenta inaugura nueva fase de planta en Manzanillo y anuncia meta de 28 mil megawatts adicionales para el sexenio

Desde el puerto de Manzanillo, Colima, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este martes la inauguración de la tercera fase de la Central de Ciclo Combinado, una de las obras energéticas más significativas del actual gobierno federal. En el acto, la mandataria lanzó una de las frases más contundentes de su administración en materia de política energética: fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es, en sus propias palabras, un acto de amor hacia México.

"Sin Comisión Federal de Electricidad, no habría soberanía energética y no habría soberanía nacional", declaró Sheinbaum ante los funcionarios reunidos en el evento. La afirmación sintetiza la visión del gobierno mexicano sobre el papel estratégico de la paraestatal en el desarrollo del país, colocándola no solo como empresa generadora de energía, sino como pilar de la independencia nacional.

Un acto oficial con peso político y energético

La ceremonia contó con la presencia de figuras clave del gabinete y del sector energético. Acompañaron a la presidenta la secretaria de Energía, Luz Elena González, así como la directora general de CFE, Emilia Calleja, y el director general de Pemex, Juan Carlos Carpio. La reunión de estos cuatro actores en un mismo escenario reflejó la coordinación institucional que el gobierno busca proyectar en su estrategia energética.

La tercera fase de la Central de Ciclo Combinado en Manzanillo representa una adición relevante a la infraestructura eléctrica del país. Este tipo de plantas aprovecha tanto el calor generado por turbinas de gas como el vapor resultante para producir electricidad de manera más eficiente que las plantas convencionales, lo que las convierte en una opción clave para satisfacer la creciente demanda energética nacional.

La meta: 28 mil megawatts adicionales antes de 2030

Más allá del acto inaugural, Sheinbaum aprovechó el foro para reiterar los objetivos de generación eléctrica de su sexenio. El gobierno tiene como meta sumar 28 mil megawatts adicionales a la capacidad instalada del país durante la presente administración. Para lograrlo, la estrategia contempla la construcción de cinco nuevas plantas de ciclo combinado a cargo de la CFE.

Entre los proyectos destacados figura una planta de combustión interna en Baja California Sur, que además será reforzada con una instalación de energía solar bajo un esquema de inversión mixta. Este modelo combina recursos públicos con participación privada, aunque siempre bajo la rectoría del Estado, según el planteamiento oficial.

Al concluir el sexenio, la presidenta proyecta que el sector público alcanzaría una participación del 65 por ciento en la generación eléctrica nacional, frente al 57 por ciento actual. "Estaríamos hablando de cerca del 65 por ciento de la generación en manos del Estado, en manos del pueblo de México, en manos de las y los trabajadores de Comisión Federal de Electricidad", señaló.

La reforma energética revertida: un punto de inflexión

Durante su discurso, Sheinbaum también recordó el contexto legislativo que ha permitido al gobierno avanzar en esta dirección. La mayoría calificada obtenida por Morena y sus aliados en el Congreso de la Unión durante las elecciones de 2024 posibilitó revertir la reforma energética de 2013, aprobada durante la administración de Enrique Peña Nieto.

Esa reforma, que abrió de manera amplia el sector eléctrico a la inversión privada y extranjera, fue criticada por sectores de la izquierda mexicana desde su aprobación. El gobierno actual introdujo dos cambios sustantivos que redefinen las reglas del mercado eléctrico:

  • El restablecimiento de la prioridad de la CFE en el despacho eléctrico frente a los generadores privados, lo que garantiza que la empresa pública coloque primero su energía en la red nacional.
  • La restitución del estatus de empresa pública a la CFE, revirtiendo la figura jurídica que la reforma de 2013 le había asignado y que la acercaba más a una empresa productiva del Estado con criterios de mercado.

Ambas modificaciones son presentadas por el gobierno como una recuperación de la soberanía energética, concepto central en la narrativa de la administración Sheinbaum.

Soberanía energética como bandera política

El discurso de la presidenta en Manzanillo no fue solo técnico ni administrativo; tuvo una carga política evidente. Al vincular directamente la fortaleza de la CFE con el amor a México y con la soberanía nacional, Sheinbaum busca construir un relato en el que la empresa eléctrica deja de ser simplemente un organismo gubernamental para convertirse en un símbolo identitario.

Este posicionamiento no es nuevo en la izquierda mexicana. Desde la expropiación petrolera de 1938, la defensa de las empresas energéticas del Estado ha sido un eje discursivo recurrente. Lo que cambia en este sexenio es la escala de la apuesta: con metas de generación ambiciosas, cambios constitucionales de fondo y una inversión planificada en infraestructura, el gobierno de Sheinbaum coloca la política energética como uno de sus principales legados en construcción.

La inauguración en Manzanillo es, en ese sentido, más que una obra: es la primera estación visible de un proyecto que, según la presidenta, transformará la matriz energética de México antes de que termine la década.

Editor: Redacción xeu
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