En el marco del Día Internacional de la Conservación del Suelo, el investigador del Campo Experimental Cotaxtla del INIFAP, Francisco Javier Ugalde, advirtió que el suelo es un recurso que tarda siglos en recuperarse y cuya pérdida representa una amenaza para la producción de alimentos y el medio ambiente.
En entrevista para XEU Noticias, el especialista explicó que formar apenas un gramo de suelo puede tomar alrededor de 100 años, por lo que insistió en la importancia de adoptar prácticas que eviten su deterioro.
"El suelo no es eterno", subrayó.
Una lección que dejó una catástrofe ambiental
Ugalde recordó que el Día Internacional de la Conservación del Suelo se conmemora cada 7 de julio en honor al agrónomo estadounidense Hugh Hammond Bennett, considerado el padre de la conservación de suelos.
Explicó que, durante la década de 1930, grandes extensiones de pastizales en Estados Unidos fueron removidas para sembrar trigo. Sin embargo, una intensa sequía y los fuertes vientos provocaron enormes tormentas de polvo que devastaron cerca de 40 millones de hectáreas, obligando incluso a miles de personas a abandonar sus hogares.
A partir de esa crisis, Bennett impulsó técnicas de conservación como la labranza adecuada y los cultivos en contorno, prácticas que posteriormente fueron adoptadas en diversos países, incluido México.
Veracruz también enfrenta riesgos
El investigador señaló que los problemas de erosión no son exclusivos de otros países, ya que en México existen regiones donde el viento y las lluvias intensas también provocan una importante pérdida de suelo.
Como ejemplo, mencionó el Valle de Perote, además de estados como Chihuahua, Sonora y San Luis Potosí, donde las tolvaneras son frecuentes.
Añadió que la erosión causada por el agua también representa un problema serio, especialmente en zonas montañosas y agrícolas.
"Tenemos estimaciones de que en algunos cultivos de maíz se pueden perder hasta 400 toneladas de suelo por hectárea al año debido a lluvias intensas", alertó.
Fertilizantes no son el principal problema
Respecto al uso de fertilizantes y pesticidas, Ugalde consideró que no deben verse como un riesgo por sí mismos, sino que el problema surge cuando se utilizan de forma excesiva o sin criterios técnicos.
Explicó que actualmente existen tecnologías para hacer un uso más eficiente de estos productos y reducir su impacto ambiental.
Innovar sin perder el conocimiento tradicional
Sobre las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el especialista destacó que es posible combinar la innovación tecnológica con los conocimientos que los agricultores han heredado por generaciones.
Puso como ejemplo la milpa mexicana, un sistema de cultivo que, dijo, sigue siendo fundamental para muchas familias, aunque consideró que puede fortalecerse con nuevas tecnologías para hacerla más productiva y resistente a enfermedades.
Finalmente, Francisco Javier Ugalde recordó una de las frases de Hugh Hammond Bennett para reflexionar sobre la importancia de proteger este recurso:
"Un suelo desnudo, ya sea por la fuerza del agua o por las alas del viento, la naturaleza terminará erosionándolo".
El investigador hizo un llamado a productores y sociedad en general a valorar el suelo como un recurso indispensable para garantizar la seguridad alimentaria y el equilibrio ambiental de las futuras generaciones.