"Trump no está acabado": Prevén que podría endurecer postura hacia México tras derrota electoral

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Por: Alexandra Burch
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El internacionalista advirtió que la nueva composición del Congreso estadounidense complicará la política interna de Donald Trump, pero no limitará de manera significativa sus decisiones en política exterior. Señaló que temas como Irán, Cuba y la relación con México podrían cobrar mayor relevancia en los próximos dos años.

La derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos no significa que el presidente Donald Trump haya perdido capacidad de acción ni que su gobierno esté políticamente maniatado, advirtió el internacionalista Irving Gatell, quien consideró que México podría enfrentar una etapa de mayor presión por parte de Washington.

En entrevista para XEU, el especialista explicó que la pérdida del control de una o ambas cámaras legislativas por parte del partido del presidente es un comportamiento recurrente en la política estadounidense, donde los ciudadanos suelen utilizar las elecciones intermedias para expresar su inconformidad con el gobierno en turno.

Sin embargo, señaló que el nuevo equilibrio de fuerzas podría generar un periodo de confrontación entre el Congreso y la Casa Blanca, lo que dificultaría la aprobación de reformas y la operación de la política interna estadounidense.

“Entramos en una fase muy extraña porque el choque de poderes entre Congreso y Presidencia más bien va a mantener inmovilizado” al gobierno, consideró.

Trump conserva margen de acción en política exterior

Gatell sostuvo que uno de los errores de interpretación en México es considerar que la victoria demócrata representa un freno directo a las decisiones de Trump, pues el sistema político estadounidense tiene una distribución de facultades distinta a la mexicana.

Explicó que el presidente conserva atribuciones importantes en materia de política exterior, cuya conducción corresponde a la administración federal y, en particular, al Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio.

Además, señaló que los demócratas no obtuvieron una mayoría suficiente para superar un eventual veto presidencial a cambios legislativos, por lo que Trump mantiene herramientas para bloquear reformas que considere contrarias a sus intereses.

“Trump conserva una gran capacidad de acción, una gran capacidad de movimiento. Es absolutamente equivocado que como no tiene el apoyo del pueblo ya no puede hacer nada”, afirmó.

El internacionalista consideró que, aunque el presidente tendrá mayores dificultades para impulsar su agenda interna, esto no necesariamente se traducirá en una reducción de sus acciones hacia otros países.

México podría enfrentar mayor presión de Washington

Sobre la relación bilateral, Gatell advirtió que el gobierno mexicano no debería asumir que los resultados electorales representan una ventaja automática para el país.

A su juicio, Trump podría aprovechar los dos años que restan de su mandato para impulsar asuntos pendientes en su agenda internacional, entre ellos la relación con México, la situación de Cuba y el conflicto con Irán.

El especialista planteó que algunos de estos temas podrían convertirse también en instrumentos políticos para fortalecer a figuras del Partido Republicano que busquen competir por la Presidencia en las próximas elecciones.

En ese escenario, mencionó a Marco Rubio como uno de los posibles beneficiados por los resultados electorales, al considerar que su posición política se vio fortalecida frente a la de su posible rival, el vicepresidente JD Vance.

Gatell señaló que una postura más dura frente al gobierno cubano o acciones contra el narcotráfico en México podrían ser utilizadas por Rubio para ganar respaldo dentro del Partido Republicano.

“Yo creo que se le viene incluso a México una etapa de mucha mayor presión porque ahorita Trump ya no tiene nada que perder”, advirtió.

El voto latino y el costo de vida influyeron en los resultados

Respecto al comportamiento del voto latino, el internacionalista consideró que su impacto debe analizarse de manera particular en cada estado. Mencionó que pudo ser determinante en entidades como Texas, mientras que en Florida el Partido Republicano logró conservar su posición.

No obstante, destacó que este sector representa un contingente electoral importante y que su peso podría aumentar de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Sobre los factores que influyeron en el voto de castigo contra Trump, Gatell mencionó el impacto de las políticas migratorias en las comunidades hispanas, así como el conflicto con Irán y sus repercusiones económicas, particularmente por el incremento en los precios de los combustibles.

Explicó que, aunque una parte de la población estadounidense puede respaldar el freno a la migración irregular, la dureza de las medidas contra las comunidades migrantes generó inconformidad entre sectores hispanos.

También consideró que el aumento en el costo de vida y de los combustibles tuvo un peso importante en la decisión de los electores, debido a la sensibilidad de la población estadounidense frente a los efectos de la economía en sus bolsillos.

Prevé dos años de confrontación e inmovilidad interna

Como conclusión, Gatell consideró que los próximos dos años estarán marcados por dificultades para alcanzar acuerdos entre el Congreso y la Presidencia, especialmente si los demócratas buscan impulsar modificaciones importantes a las leyes.

Sin embargo, insistió en que esa situación no impedirá que Trump mantenga la iniciativa en política exterior y avance en los asuntos que considera prioritarios.

“Trump no está acabado ni está maniatado”, subrayó el internacionalista, quien llamó a no confiarse ante los resultados electorales y a considerar que el mandatario podría acelerar decisiones en los temas que le interesan antes de concluir su periodo.

El especialista sostuvo que, mientras la política interna estadounidense podría enfrentar un escenario de inmovilidad, las decisiones de Washington hacia el exterior seguirán teniendo repercusiones para México.

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