Animación reconstruye el colapso de glaciar que provocó devastadora riada en Nepal (+Video)

Imagen Animación reconstruye el colapso de glaciar que provocó devastadora riada en Nepal (+Video)

Por: Daniella Ovalle

Una animación que reconstruye la secuencia del desastre ocurrido en el Himalaya permite observar cómo el colapso de una enorme masa de hielo y roca desencadenó una violenta riada que recorrió los valles entre Nepal y el Tíbet, arrasando comunidades, carreteras, puentes e infraestructura.

La emergencia comenzó el 26 de agosto de 2026, cuando una masa glaciar se desprendió en una zona de alta montaña cercana a la frontera entre Nepal y China.

Las investigaciones difundidas en los últimos días apuntan a que el fenómeno no habría sido simplemente el desbordamiento convencional de un lago glaciar. Imágenes satelitales muestran un colapso de terreno y hielo en la zona del glaciar de Langtang Lirung, que desencadenó una cadena de procesos: caída de hielo y roca, desplazamiento de sedimentos y agua y, finalmente, una enorme avenida que descendió hacia los ríos.

Así se habría originado la riada

La reconstrucción muestra que una gigantesca masa de hielo y material rocoso se desprendió a unos 5 mil 200 metros de altitud.

El material cayó aproximadamente 1.2 kilómetros hasta alcanzar el fondo del valle. El impacto movilizó hielo, agua, rocas y sedimentos, generando un flujo extremadamente destructivo que avanzó por los cauces de montaña.

La corriente llegó a zonas habitadas de Rasuwa, en Nepal, y posteriormente afectó el corredor del río Trishuli, mientras que en el lado chino la zona de Gyirong, en el Tíbet, sufrió también una destrucción considerable.

Una de las señales de la magnitud del fenómeno fue el comportamiento del río Trishuli, cuyo nivel aumentó hasta unos nueve metros en aproximadamente 30 minutos, según reportes citados por Associated Press.

Una pared de agua, lodo y rocas

La riada no estuvo compuesta únicamente por agua.

El flujo arrastró grandes cantidades de hielo, rocas, tierra, árboles y escombros, convirtiéndose en una especie de corriente de concreto que golpeó poblaciones e infraestructura con enorme fuerza.

En comunidades como Syapru Besi fueron destruidas viviendas y otras construcciones, mientras que el material arrastrado modificó incluso el cauce de algunos ríos.

En el lado tibetano, el puerto fronterizo de Gyirong quedó severamente afectado. La catástrofe también destruyó puentes, carreteras, instalaciones eléctricas y proyectos hidroeléctricos, complicando todavía más las labores de rescate.

¿Fue un lago glaciar?

En los primeros reportes se planteó la posibilidad de que un desbordamiento súbito de un lago glaciar, conocido como GLOF, hubiera provocado la inundación.

Sin embargo, las evidencias geológicas y satelitales recopiladas posteriormente apuntan a una secuencia más compleja, en la que el colapso de hielo y roca habría generado el flujo inicial y posteriormente una enorme descarga de agua y sedimentos. Las autoridades y especialistas continúan investigando el mecanismo exacto.

Precisamente por ello, resulta importante evitar afirmar que todo el desastre fue provocado exclusivamente por la ruptura de un lago glaciar: la evidencia disponible describe un evento compuesto por colapso glaciar, avalancha, deslizamiento y posterior inundación repentina.

Cientos de muertos y casi 3 mil desaparecidos

La magnitud de la tragedia ha aumentado conforme los equipos de emergencia consiguen ingresar a las zonas más afectadas.

Al 29 de agosto, Associated Press reportó 676 personas fallecidas, de las cuales 669 corresponden a Nepal y siete al Tíbet, además de casi 3 mil personas desaparecidas.

Reuters informó también de más de 540 ciudadanos extranjeros entre las personas desaparecidas. Muchos se encontraban en la región por actividades turísticas, de senderismo o peregrinaciones hacia lugares sagrados del Himalaya.

La cifra todavía puede modificarse debido a que existen comunidades incomunicadas y zonas donde los rescatistas aún no han podido ingresar.

Más de 3 mil 700 personas han sido rescatadas

A pesar de las condiciones extremas, los equipos de emergencia han logrado rescatar a más de 3 mil 700 personas en Nepal.

Uno de los puntos que concentra esfuerzos especiales es un túnel de un proyecto hidroeléctrico en el que permanecen atrapadas más de 100 personas.

Las labores han sido complicadas por las fuertes lluvias, los caminos destruidos, los deslizamientos y la geografía montañosa.

Existe riesgo de nuevas inundaciones

La emergencia tampoco ha terminado. Los deslizamientos provocaron la formación de lagos y barreras naturales de escombros, que podrían liberar nuevamente grandes cantidades de agua si llegan a romperse.

Las autoridades mantienen vigilancia sobre estos puntos ante la posibilidad de nuevas riadas repentinas.

El cambio climático, bajo la lupa

El desastre también volvió a poner sobre la mesa la creciente vulnerabilidad del Himalaya ante el calentamiento global.

El aumento de las temperaturas puede contribuir al retroceso de los glaciares y a la degradación del permafrost, debilitando las laderas de alta montaña y aumentando el riesgo de desprendimientos y avalanchas.

No obstante, los científicos advierten que todavía no puede establecerse una relación causal directa entre el cambio climático y este evento específico. Lo que sí existe es evidencia de que el calentamiento está modificando las condiciones de estabilidad de los glaciares y las montañas de la región.

Una tragedia captada en una reconstrucción

La animación permite comprender en segundos una secuencia que ocurrió en un terreno extremadamente accidentado:

Muestra el colapso de hielo y roca, la avalancha seguida del desplazamiento de agua y sedimentos, con la riada repentina que cusó destrucción de comunidades e infraestructura.

El desastre en la frontera entre Nepal y el Tíbet se ha convertido en una de las mayores emergencias registradas en la región en años recientes, mientras continúa la búsqueda de miles de personas y la evaluación de los daños.

Nepal calcula que la reconstrucción podría requerir entre 4 mil y 5 mil millones de dólares, mientras solicita asistencia internacional especializada para rescates, identificación de víctimas y recuperación de infraestructura.

 

 

El País

 

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