El anuncio de una tregua de 60 días entre Estados Unidos e Irán para permitir el tránsito de embarcaciones por el Estrecho de Hormuz generó alivio inmediato en los mercados internacionales, pero los especialistas en geopolítica son claros: celebrar antes de tiempo sería un error. Eso fue lo que dejaron en claro tres analistas internacionales consultados este lunes en el programa Periodismo de Análisis de XEU 98.1 FM, quienes coincidieron en que el acuerdo es endeble, que Israel es el factor más volátil de la negociación y que México ya está pagando las consecuencias.
El periodista y analista geopolítico Esteban Román fue directo desde el inicio de su participación. Para él, la apertura del estrecho no es motivo suficiente de optimismo cuando el fondo del problema sigue sin resolverse.
"Es solo un acuerdo para decir que en los próximos dos meses habrá conversaciones sobre una serie de temas, entre ellos el programa nuclear iraní, las sanciones de Estados Unidos contra Irán, y todo eso son asuntos muy difíciles de resolver".
Esteban Román, periodista y analista geopolítico
Román recordó que cuando el expresidente Barack Obama intentó negociar con Irán, el proceso tomó años y el resultado fue, en sus palabras, un acuerdo relativamente imperfecto, pero mucho más sólido que lo que se intenta ahora en apenas dos meses. Resolver en ese plazo lo que Obama no pudo en varios años, dijo, suena francamente irreal.
El analista también señaló el papel de Israel como el nudo más difícil de desatar. El punto número uno del memorando de entendimiento, que consta de 14 puntos, es precisamente el retiro israelí del sur del Líbano. Y el primer ministro Benjamin Netanyahu, con niveles de aprobación en picada, simplemente no puede darse ese lujo político.
"Netanyahu no es suicida, y simplemente salirse del Líbano con los bajos niveles de aprobación que tiene actualmente significaría básicamente perder su trabajo".
Esteban Román, analista geopolítico
El internacionalista Irvin Gatell aportó una lectura distinta a la narrativa oficial iraní. Según él, el gobierno de Teherán ha mantenido desde el inicio un discurso triunfalista que, al analizarse con frialdad, revela exactamente lo contrario: que Irán ha cedido en prácticamente todo, aunque lo niegue en público.
"Si te pones a analizar fríamente, es Irán el que todo el tiempo está cediendo, porque la postura original iraní era: ni siquiera estamos negociando. De repente ya están diciendo que no van a firmar. Y de repente están no nada más firmando, sino además ya diciendo que van a ir a Suiza".
Irvin Gatell, internacionalista
Para Gatell, la estrategia de comunicación de ambas partes complica entender lo que realmente ocurre. Por un lado, el régimen iraní necesita mantener una narrativa interna que evite un conflicto político doméstico que, advirtió, podría desencadenar incluso una guerra civil. Por el otro, Donald Trump maneja deliberadamente mensajes confusos como parte de su estilo negociador. En ese contexto, dijo, hay que creerle poco a la propaganda iraní y prestarle más atención a los hechos concretos.
Uno de los puntos más llamativos del análisis de Román fue su lectura sobre por qué Estados Unidos, estando en ventaja militar, decidió negociar. La respuesta, dijo, tiene menos que ver con diplomacia y más con política electoral.
Mientras Irán sufría una inflación del 77% en mayo y veía bloqueadas sus exportaciones de petróleo, el impacto en Estados Unidos fue apenas un alza del 4%. Sin embargo, eso fue suficiente para alarmar a Trump ante las elecciones intermedias de noviembre, cuando se renueva el Congreso.
"Tan solo un aumento de precios en las gasolineras dentro de Estados Unidos hace que realmente le haya dado miedo continuar con esta guerra y se haya echado para atrás".
Esteban Román, analista geopolítico
La internacionalista Ana Vanessa Cárdenas Sanata, consultada desde Chile, confirmó esa lectura. La base votante del movimiento MAGA, explicó, exige que Trump no repita el patrón de guerras costosas y sin resultados claros, como ocurrió en Afganistán e Irak. Con una economía que sus propios votantes perciben deteriorada, el presidente necesita llegar a noviembre sin esta sombra encima.
La analista Pia Taracena aportó uno de los datos más concretos de la jornada: en cuanto se anunció la tregua, el barril de petróleo cayó de 115 a 85 dólares de forma casi inmediata. Eso es una señal de que los mercados sí respondieron, pero advirtió que el alivio podría ser temporal si el acuerdo colapsa.
En términos prácticos, si el Estrecho de Hormuz permanece abierto, los efectos positivos serían los siguientes:
Aunque el conflicto ocurre a miles de kilómetros, sus efectos ya llegaron a México y podrían agravarse. Román explicó que el Golfo Pérsico no solo exporta petróleo, sino también fertilizantes fundamentales para la agricultura. Y como México es el principal importador de maíz estadounidense, cualquier encarecimiento de los insumos agrícolas en Estados Unidos termina repercutiendo en la canasta básica mexicana.
Cárdenas Sanata añadió que México es un país muy sensible tanto al precio del petróleo como al valor del dólar, y que las últimas dos administraciones, la del expresidente Andrés Manuel López Obrador y la de la presidenta Claudia Sheinbaum, han apostado por seguir produciendo petróleo en contracorriente con la tendencia mundial, lo que hace al país aún más vulnerable a estas fluctuaciones.
El escenario más probable hacia el otoño, según los analistas, es un alza generalizada de precios que pondrá a Sheinbaum ante una disyuntiva complicada: subsidiar los combustibles para contener el golpe social, o asumir el costo político de no hacerlo, en un momento en que la deuda pública mexicana ya se encuentra en sus niveles más altos desde los años ochenta.
Lo que queda claro, después de escuchar a los cuatro analistas, es que el Estrecho de Hormuz está técnicamente abierto, pero la paz sigue siendo una promesa incierta. El hilo del que cuelga este acuerdo es delgado, y cualquier movimiento en el sur del Líbano o en las mesas de negociación podría romperlo. Hay que estar atentos.