El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 2 de abril la destrucción del puente más alto de Irán, como parte de la ofensiva militar que su país mantiene junto a Israel contra la república islámica.
A través de redes sociales, el mandatario celebró que el denominado puente B1, ubicado en la ciudad de Karaj, a unos 35 kilómetros de Teherán, quedó inutilizable tras los ataques. “El puente más alto de Irán se viene abajo, para no ser usado nunca más. ¡Mucho más por venir!”, escribió, al tiempo que instó al gobierno iraní a negociar.
El puente, que aún se encontraba en construcción y contaba con una columna de 136 metros, formaba parte de un proyecto estratégico para mejorar la conexión entre la capital iraní y ciudades del norte del país.
Medios estatales iraníes confirmaron al menos dos bombardeos contra la estructura, atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes. Según los reportes, el primer ataque dejó víctimas civiles, mientras que un segundo impacto ocurrió cuando equipos de emergencia ya se encontraban en la zona.
En el mismo contexto, autoridades iraníes denunciaron que fuerzas de Estados Unidos e Israel también bombardearon el Instituto Pasteur de Irán, el centro de investigación en salud pública más antiguo del país, fundado en 1920 en cooperación con el Instituto Pasteur de París y el gobierno iraní.
El instituto es considerado históricamente como uno de los principales centros de producción de vacunas y de investigación en salud pública en Asia Occidental. El presidente de Irán calificó este ataque como un “crimen contra la humanidad”, subrayando la relevancia científica y sanitaria de la institución.
La ofensiva se enmarca en la escalada del conflicto iniciada el pasado 28 de febrero, que ya supera las cinco semanas. En un discurso reciente, Trump aseguró que la guerra podría estar cerca de su fin, aunque reiteró su amenaza de intensificar los bombardeos si Irán no accede a sus condiciones.
“Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, declaró el mandatario, quien incluso advirtió que su país podría “devolverlos a la Edad de Piedra” en las próximas semanas.