Las remesas que recibió México durante julio mostraron un crecimiento anual de 3 por ciento en dólares, al alcanzar 5 mil 570 millones de dólares, con lo que sumaron tres meses consecutivos por encima de los 5 mil millones.
Sin embargo, detrás de este incremento existe un dato que afecta directamente a las familias mexicanas que dependen de estos recursos: al convertirlos a pesos y considerar la inflación, las remesas registraron una caída real de 6.6 por ciento anual.
El comportamiento está relacionado principalmente con la fortaleza del peso mexicano frente al dólar, lo que reduce el valor de los recursos enviados desde Estados Unidos cuando son convertidos a moneda nacional.
Uno de los datos que más destaca en el reporte es el monto promedio de cada transferencia.
Durante julio, cada envío alcanzó aproximadamente 426 dólares, el promedio mensual más elevado desde que existen registros comparables, que se remontan a 1995.
En total, los recursos llegaron al país mediante más de 13 millones de operaciones, aunque el número de transacciones registró una ligera disminución respecto al mismo mes del año anterior.
Entre enero y julio de 2026, las remesas acumuladas ascendieron a 36 mil 349 millones de dólares, cifra que representa un incremento de 3.1 por ciento frente a los 7 primeros meses de 2025.
El flujo de dinero enviado por los mexicanos que viven en el extranjero continúa siendo uno de los principales ingresos externos para los hogares del país, particularmente para familias que utilizan estos recursos para cubrir gastos cotidianos.
No obstante, el fortalecimiento del peso ha provocado que el crecimiento observado en dólares no se traduzca necesariamente en un aumento del poder de compra para quienes reciben las remesas en México.
La explicación está en el tipo de cambio.
Cuando un mexicano en Estados Unidos envía dólares y estos son convertidos a pesos, una moneda mexicana más fuerte significa que se obtienen menos pesos por cada dólar.
A esto se suma el efecto de la inflación sobre los precios de bienes y servicios, por lo que el valor real de las remesas ha acumulado 14 meses consecutivos de pérdida de poder adquisitivo, de acuerdo con el análisis referido.
Así, aunque el monto de dólares que llega al país mantiene una tendencia positiva, las familias pueden disponer de una menor cantidad de recursos en términos reales.
El comportamiento de las remesas está estrechamente relacionado con la situación laboral de los mexicanos y otros hispanos que viven en Estados Unidos.
Durante julio se observó una recuperación en el empleo de la población hispana, que se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento del mercado laboral estadounidense desde 2022.
Sin embargo, especialistas advierten que existen factores que podrían representar retos para el flujo futuro de remesas, entre ellos el envejecimiento de la población migrante mexicana y posibles cambios derivados de políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos.
La población mexicana en Estados Unidos se encuentra concentrada principalmente en entidades como California y Texas, que en conjunto reúnen a más de la mitad de esta comunidad migrante.
El comportamiento del empleo, las condiciones migratorias y el tipo de cambio serán factores determinantes para conocer cómo evolucionarán las remesas hacia México durante los próximos meses.
Fuente: Economista/ Foto: Pexels