La reciente firma de un memorándum de entendimiento entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y la petrolera brasileña Petrobras podría representar una oportunidad para que México aproveche la experiencia técnica y administrativa de una de las empresas energéticas más exitosas de América Latina. Sin embargo, especialistas advierten que, por ahora, el acuerdo tiene un alcance limitado y no implica inversiones concretas.
En entrevista para XEU, el especialista en energía Gonzalo Monroy explicó que el convenio deriva de las conversaciones sostenidas entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante febrero pasado.
No obstante, señaló que el proyecto original contemplaba una colaboración más amplia para identificar y desarrollar nuevos campos petroleros, pero con el paso de los meses terminó convirtiéndose en un acuerdo de cooperación sin compromisos obligatorios para ninguna de las partes.
"Originalmente se querían identificar prospectos para llevarlos eventualmente a producción. Hoy nos amanecemos con un entendimiento no vinculante y no hay ninguna obligación de Petrobras de invertir ni tampoco de Pemex", indicó.
A pesar de las limitaciones del acuerdo, Monroy considera que existen áreas donde Pemex podría obtener beneficios importantes.
Uno de ellos es el intercambio de conocimiento en exploración petrolera, particularmente en el análisis sísmico utilizado para localizar nuevos yacimientos de hidrocarburos.
"Hay algunas cosas donde Pemex puede aprender muchísimo de Petrobras, sobre todo en el entendimiento de la sísmica. Todavía hay oportunidades muy importantes en aguas someras del Golfo de México", explicó.
Asimismo, destacó que Petrobras ha desarrollado una experiencia reconocida mundialmente en la explotación de recursos petroleros en aguas profundas, un área donde México aún enfrenta importantes retos.
Para el analista energético, uno de los mayores aprendizajes que podría obtener Pemex no está relacionado con la tecnología, sino con la administración corporativa.
Recordó que hace poco más de una década Petrobras y Pemex competían por ser las petroleras más endeudadas del mundo. Sin embargo, la empresa brasileña logró revertir esa situación mediante una profunda reestructuración.
"Petrobras dio un cambio gigantesco en su gestión. Se quitó muchos activos que no le eran rentables y hoy es un modelo gerencial entre las empresas estatales del mundo", afirmó.
Entre las medidas implementadas por la petrolera brasileña destacó:
Gracias a ello, Petrobras pasó de producir alrededor de dos millones de barriles diarios hace una década a superar los cuatro millones de barriles por día en 2026.
Monroy advirtió que la situación financiera de Pemex continúa siendo delicada.
Actualmente, la empresa productiva del Estado mantiene una deuda cercana a los 80 mil millones de dólares y adeudos adicionales por alrededor de 20 mil millones de dólares con proveedores.
Además, señaló que el nuevo marco regulatorio limita la participación de empresas privadas mediante esquemas que resultan poco atractivos para grandes compañías internacionales.
"Difícilmente vamos a generar interés de empresas como Petrobras, Shell, BP o ExxonMobil bajo los esquemas actuales", sostuvo.
Uno de los puntos que genera dudas entre especialistas es la posibilidad de que la cooperación incluya el uso de etanol brasileño en combustibles mexicanos.
Monroy explicó que la mayoría de los vehículos que circulan en México no están diseñados para operar con mezclas elevadas de etanol.
"Casi el 96 por ciento de la flota vehicular mexicana no es susceptible de utilizar etanol porque nuestros motores no están diseñados para eso", señaló.
Además, advirtió que en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey el uso de este combustible podría favorecer la formación de ozono y agravar los problemas de contaminación atmosférica.
El especialista aclaró que, aunque eventualmente pudieran identificarse nuevos yacimientos petroleros gracias a la cooperación entre ambas empresas, los beneficios no serían inmediatos.
"Si se encontraran nuevos descubrimientos y se llevaran a producción, estamos hablando de procesos que podrían tardar al menos diez años", explicó.
Por ello, consideró que el acuerdo representa más una oportunidad para intercambiar experiencias y explorar posibles proyectos futuros que una solución inmediata para los problemas financieros o productivos de Pemex.
"Pasamos de un proyecto específico a simplemente sentarnos a platicar para ver qué se puede hacer", resumió.
Aunque el memorándum firmado entre Pemex y Petrobras ha sido presentado como un paso hacia una mayor cooperación energética entre México y Brasil, los especialistas coinciden en que, por ahora, se trata principalmente de una declaración de intención.
Sin inversiones comprometidas ni proyectos específicos definidos, el principal beneficio para México podría encontrarse en la posibilidad de aprender de la experiencia de Petrobras, una empresa que logró transformarse de una petrolera altamente endeudada en uno de los referentes mundiales de la industria energética.