A casi tres meses de la inundación de octubre, habitantes de zonas afectadas por el desbordamiento del río Cazones enfrentan proliferación de mosquitos y riesgo sanitario por dengue, zika y chikungunya.
La acumulación de lodo, el colapso de drenajes y los retrasos en la recolección de escombros han generado condiciones para la reproducción del mosquito. Familias que no han rehabilitado sus viviendas reportan mayor presencia del insecto durante la tarde y noche.
Vecinos de fraccionamientos como Los Laureles y la colonia Magisterio señalan que no pueden mantener abiertas puertas y ventanas por temor a contagios.
“Ahorita hay muchos mosquitos. Los drenajes no funcionan y no levantan la basura; ya no podemos tener abiertas las ventanas ni las puertas por el temor al dengue”, denunció Bertha Pérez, habitante de Los Laureles.
En la colonia Magisterio, residentes piden brigadas de fumigación y control del vector.
“Somos adultas y el dengue nos mermaría las actividades diarias. Con el dolor de huesos, la calentura y la debilidad, no se puede hacer nada”, expresó Luz Romelia García.
Fuente y foto: AVC