Desde hace más de dos décadas, Gabriel Santos, conocido cariñosamente como “Gaby” por sus compañeros de trabajo y las personas que visitan regularmente el panteón municipal de Boca del Río, desempeña una labor que, aunque pocas veces recibe reconocimiento, resulta indispensable: dar sepultura a quienes fallecen y acompañar, desde su oficio, a las familias que enfrentan la pérdida de un ser querido.
Su historia en el camposanto comenzó en 2002, cuando recibió una invitación para incorporarse a trabajar como sepulturero. Permaneció hasta 2005, año en que fue separado de sus funciones debido a cambios administrativos. Sin embargo, regresó en 2018 para continuar con esta actividad, que hasta la fecha sigue desempeñando.
Gaby reconoce que su trabajo no es sencillo, pues implica convivir diariamente con el dolor de las personas que despiden a sus familiares. Incluso, admite que las historias de quienes acuden al panteón también llegan a afectarlo emocionalmente.
Durante estos años le ha tocado dar sepultura a personas cercanas, entre ellas una de sus hermanas y su suegra, experiencias que le han permitido comprender todavía más el dolor que representa perder a alguien.
Sin embargo, señala que no necesita conocer a una persona para sentir tristeza ante su fallecimiento. Hay situaciones que particularmente le afectan, como cuando un adulto mayor es despedido por sus nietos, quienes muestran el cariño y la tristeza por la partida de su abuelo.
Entre sus responsabilidades se encuentra la construcción de bóvedas, la realización de inhumaciones y exhumaciones, así como trabajos de mantenimiento, limpieza y pintura de tumbas, servicios por los que también es buscado por las personas que acuden regularmente al cementerio.
A pesar de lo complicado que puede resultar su oficio, Gabriel asegura que tiene la intención de continuar trabajando mientras Dios se lo permita.
Finalmente, expresó su agradecimiento a las familias que le han brindado su confianza y que, a lo largo de los años, lo han apoyado durante los servicios funerarios y en las distintas actividades que realiza dentro del panteón municipal.
Para Gaby, su trabajo va más allá de abrir una fosa o preparar una bóveda: también significa estar presente en uno de los momentos más difíciles para una familia, una labor que realiza desde hace años y que lo ha convertido en un rostro conocido para quienes frecuentan este camposanto.