Especialista alerta sobre miopía infantil por uso excesivo de celulares y tabletas en menores

Imagen Especialista alerta sobre miopía infantil por uso excesivo de celulares y tabletas en menores

Por: José de Aquino
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Cada vez más niños en México llegan al consultorio de oftalmología con graduaciones que antes solo se veían en adultos. Detrás de ese cambio hay un hábito muy cotidiano: horas y horas pegados a una pantalla. Una especialista que participó en Expo Vital 2026 lanzó una advertencia clara para las familias veracruzanas: el tiempo frente a dispositivos electrónicos está acelerando problemas visuales en la infancia, y hay una edad límite para corregirlos.

Las pantallas aceleran la graduación en los niños

La doctora Rosalina Gutiérrez Cerón, oftalmóloga con alta especialidad en cirugía de catarata, habló de padecimientos como cataratas, glaucoma y las afectaciones que puede provocar la diabetes en los ojos. Sin embargo, fue el tema de los niños y las pantallas el que generó mayor atención entre los asistentes.

"El uso de las pantallas está acelerando mucho la graduación en los niños. Están ocupando lentes y algunas otras enfermedades también se están acelerando".

La doctora indicó que este problema en los consultorios es de todo el país, incluido Veracruz. Niños que pasan varias horas al día frente a televisores, celulares o tabletas están desarrollando con mayor frecuencia condiciones como miopía, astigmatismo e hipermetropía.

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¿Cuánto tiempo es demasiado tiempo frente a una pantalla?

Aquí viene la parte incómoda para muchas familias: la especialista recomienda reducir el tiempo de exposición a pantallas a menos de 20 minutos en niños pequeños. Ella misma sabe que eso suena complicado en la vida real.

"Debemos de tratar de limitarlo a menos de 20 minutos. Soy mamá, soy realista; a veces tenemos que utilizarlo por hacer actividades, media hora, una hora".

El punto no es generar culpa en los padres, sino conciencia. Quitar de golpe el celular o la tableta a un niño acostumbrado a ellos puede provocar frustración intensa, reconoce la doctora. Por eso, la meta realista es ir reduciendo ese tiempo de manera progresiva y compensarlo con algo igual de atractivo para los pequeños: el mundo de afuera.

Las actividades al aire libre no son solo entretenimiento. Para los ojos en desarrollo, jugar en espacios abiertos, con luz natural y enfocándose en objetos a distintas distancias, es parte del proceso que permite que la visión madure correctamente. Sustituir eso por horas de pantalla tiene consecuencias que pueden volverse permanentes.

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Los 8 años: la edad que los papás no deben dejar pasar

Uno de los datos más importantes que compartió la doctora Gutiérrez Cerón tiene que ver con una ventana de tiempo que muchas familias desconocen. La visión de un niño no está completamente formada desde que nace: se va desarrollando durante los primeros años de vida, y ese proceso tiene una fecha límite.

"El límite aproximado para que los niños puedan corregir bien su visión son los 8 años de edad".

Esto significa que si un problema visual no se detecta y atiende antes de esa edad, las consecuencias pueden ser irreversibles. Un niño que llega a los 9 o 10 años con una graduación alta sin haber usado lentes durante el tiempo necesario puede desarrollar lo que se conoce como ambliopía, o "ojo perezoso", una condición en la que el cerebro deja de procesar correctamente la información visual de ese ojo.

"Si los papás no llevan a tiempo a los niños a que se revisen su graduación, eso puede ser irreversible y que el niño no desarrolle bien su vista".

El problema es que los niños pequeños raramente se quejan de ver mal, sencillamente porque no saben que deberían ver mejor. Por eso la revisión oftalmológica preventiva es tan importante, incluso cuando el niño no da señales evidentes de dificultad visual.

Detectarlo a tiempo cambia todo

La buena noticia, y la doctora fue clara en este punto, es que cuando el problema se identifica a tiempo, los niños pueden corregir su visión con los lentes adecuados y llevar una vida completamente normal. No hay razón para que un diagnóstico de miopía o astigmatismo limite las actividades de un menor, siempre y cuando reciba la atención y el seguimiento correspondientes.

Algunos de los signos que deben llamar la atención de madres y padres son:

  • El niño entrecierra los ojos para ver la televisión o el pizarrón.
  • Se acerca mucho a las pantallas o libros para leer.
  • Se queja de dolores de cabeza frecuentes, especialmente después de leer o usar dispositivos.
  • Tiene mal desempeño escolar sin una causa aparente.
  • Evita actividades que requieren ver de lejos, como deportes al aire libre.

Ninguno de estos síntomas debe esperar. Una revisión con un oftalmólogo pediatra puede marcar la diferencia entre una corrección exitosa y un daño que ya no tiene vuelta atrás.

El consejo final de la especialista: presencia, no solo límites

Más allá de las restricciones de tiempo y las revisiones médicas, la doctora Gutiérrez Cerón dejó un mensaje que va más allá de la salud visual. Su llamado fue directo para madres, padres y tutores: reducir pantallas también significa aumentar presencia.

"Mi consejo es que estemos en contacto y mucha presencia con nuestros hijos".

Fomentar el deporte, los juegos al aire libre, la convivencia familiar y reducir el tiempo frente a dispositivos electrónicos son acciones que, combinadas con una revisión oftalmológica preventiva antes de los 8 años, pueden proteger la vista de los niños veracruzanos a largo plazo. El daño que provocan las pantallas es silencioso, pero la prevención está al alcance de cualquier familia.

 

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