Con más de cuatro décadas dedicadas a la enseñanza, la maestra Ana Luisa Peláez, docente de la Escuela de Bachilleres Artes y Oficios de Córdoba (ESBAO), fue reconocida este viernes con la Medalla “Manuel Altamirano”, distinción que honra la trayectoria y vocación del magisterio mexicano, esto en el marco de los festejos del día del maestro.
Licenciada en Derecho, Peláez inició su carrera docente en 1965 mientras estudiaba leyes.
Sus primeras clases las impartió en la Preparatoria Juárez de Xalapa.
Posteriormente se trasladó a Córdoba y, por motivos familiares, asumió funciones como juez en Fortín. Más adelante trabajó en instituciones particulares como el Instituto Guadalupe, hasta que en 1980 ingresó a la ESBAO, donde ha permanecido desde entonces formando generaciones de estudiantes.
“Para mí es mi vida. El camino es sinuoso, no es fácil, pero cuando estamos a esta altura de nuestra vida el panorama es muy agradable”, expresó la docente, quien aseguró sentirse satisfecha al ver a exalumnos convertidos en profesionistas destacados.
“Es como si fueran hijos de uno; siente uno que realmente estuvo formando buenas personas, buenos ciudadanos y buenos padres de familia”.
A lo largo de su trayectoria también ha colaborado en otras instituciones educativas, impartiendo materias del área de Humanidades, particularmente Historia.
Destacó que cada generación representa un reto distinto y que el maestro debe adaptarse constantemente a nuevas realidades y propuestas educativas.
Sobre la transición tecnológica, afirmó que no está en contra de las herramientas digitales, aunque considera que deben aplicarse adecuadamente.
“Yo hubiera querido en mi época tener esas fuentes de información tan hermosas”, comentó. Durante la pandemia aprendió a utilizar la computadora para continuar impartiendo clases a distancia, demostrando que la actualización es parte esencial del compromiso docente.
Peláez, originaria del barrio de Las Estaciones en Córdoba, recordó que su infancia estuvo marcada por actividades físicas y artísticas que fortalecían la formación integral. En contraste, expresó preocupación por los problemas de salud y emocionales que enfrentan actualmente muchos jóvenes, por lo que llamó a reforzar las actividades físicas y creativas en las escuelas.
Con 84 años y sin padecimientos crónicos, afirmó que continuará activa mientras las condiciones se lo permitan. “El magisterio es una vocación y la vocación nunca se termina. Nunca dejaré de estudiar ni de actualizarme; me interesa mi ciudad, mi país y mi escuela”, concluyó.