Luego de que se difundiera un accidente en Ecuador, donde una cruz cayó sobre un sacerdote mientras oficiaba una misa, el vocero de la catedral de Veracruz, Aurelio Mojica Limón, reconoció que el recinto religioso necesita trabajos de mantenimiento en la bóveda y la parte interior de la cúpula, con la finalidad de prevenir accidentes.
El sacerdote explicó que la pintura y el repello de estas estructuras presentan deterioro, por lo que ya se tiene contemplada la necesidad de atenderlas.
“Aquí en la iglesia Catedral, pues sí tenemos ya ese pendiente de darle mantenimiento a todo lo que es la parte de la bóveda, lo que es la cúpula por la parte de adentro, precisamente para evitar todo tipo de percance”.
Añadió que las condiciones de estos elementos hacen necesario prestar atención a su conservación.
“Sí se ve ya un poco la pintura, el repello que necesita ya atención”.
Al ser cuestionado sobre la seguridad de las imágenes religiosas, cruces y otros objetos de gran tamaño que se encuentran en los templos, Mojica Limón señaló que es necesario vigilar las instalaciones y recurrir a Protección Civil cuando se requiera.
Explicó que algunos templos tienen muchos años de antigüedad, por lo que sus responsables deben permanecer atentos a las condiciones de las estructuras y los elementos que pudieran representar algún riesgo para los feligreses.
El sacerdote consideró que el accidente ocurrido en Ecuador debe servir como un llamado a reforzar las medidas preventivas, no solamente en las iglesias, sino en cualquier espacio público.
Durante la entrevista, el vocero recordó un incidente ocurrido anteriormente en la Catedral de Veracruz, cuando un candelabro se desprendió y cayó sobre una silla, después de que los asistentes a una misa habían sido desalojados debido a un incendio cercano.
Detalló que los hechos ocurrieron durante una celebración religiosa de las 9:00 de la mañana, en un día nublado y lluvioso.
Debido a la proximidad del incendio, se pidió a los asistentes abandonar el recinto. Fue en ese momento cuando cayó el candelabro, que estuvo cerca de golpear a una persona.
El objeto dañó considerablemente una silla, pero no se reportaron personas lesionadas por su caída.
El sacerdote consideró providencial que la evacuación se hubiera realizado antes del desprendimiento.
Sobre las interpretaciones que surgieron en redes sociales, donde algunas personas consideraron que el accidente de Ecuador podría representar un castigo divino, Aurelio Mojica Limón rechazó que deba atribuirse a una señal negativa o sobrenatural.
Explicó que los accidentes pueden ocurrir en cualquier lugar y recordó un pasaje del Evangelio en el que Jesucristo habla sobre personas que murieron al desplomarse una torre.
Señaló que ese relato no presenta a las víctimas como personas que merecieran lo ocurrido, sino que invita a reflexionar sobre la vida y la conversión.
Para el sacerdote, estos acontecimientos deben entenderse como una advertencia sobre la importancia de la prevención y el mantenimiento de los espacios públicos, sin atribuir responsabilidades espirituales a quienes sufren un accidente.