¿Cuántas veces has sentido que tu corazón se dispara sin razón, que el mareo llega de la nada o que simplemente no quieres salir de casa aunque no sepas bien por qué? Si te ha pasado, no estás solo. El psicólogo clínico Juan Carlos López Muñoz abordó este tema de frente y con mucha claridad: lo que muchos siguen llamando "nervios" hoy tiene nombre propio, y se llama ansiedad.
En tiempos donde la alta sensibilidad emocional de las personas está en su punto más alto, entender qué es la ansiedad, cómo reconocerla y, sobre todo, qué hacer con ella, se ha vuelto una conversación urgente y necesaria.
El psicólogo Juan Carlos López Muñoz lo explica de una manera que cualquiera puede entender. Antes, cuando alguien decía que estaba nervioso, había una razón concreta detrás: un examen, el primer día de trabajo, conocer a los papás de la novia. Ese nervio tenía nombre y dirección.
Lo que hoy llamamos ansiedad es diferente, y esa diferencia es justo lo que la hace más desconcertante. Como señala el especialista:
"La ansiedad detona cuando no hay un peligro eminente. Si existe una situación controversial o angustiante, se llama miedo. Pero cuando se habla de ansiedad es cuando se presenta sin causa aparente. Y es ahí donde empieza a ser más angustiante para la persona que lo padece." — Psicólogo clínico Juan Carlos López Muñoz
Dicho de otra forma: si algo concreto te asusta, eso es miedo. Si la angustia llega sola, sin avisarte y sin que haya nada que la justifique, estamos hablando de ansiedad. Y esa distinción importa mucho a la hora de buscar ayuda.
Uno de los puntos más reveladores de la charla con Juan Carlos López Muñoz es que la ansiedad no se queda en la cabeza. Su impacto en el cuerpo es real, medible y, en muchos casos, el primer aviso de que algo está pasando. El psicólogo mencionó una lista de manifestaciones físicas que sorprende por su variedad:
Muchas personas que experimentan estos síntomas corren al hospital pensando que están sufriendo un infarto o algo grave. Y aunque esa reacción es completamente comprensible, el psicólogo López Muñoz señala que esa huida no resuelve nada: a los minutos, la ansiedad baja por sí sola, pero el patrón de escapar solo refuerza el problema.
Quizás la consecuencia más preocupante que describe el psicólogo es el aislamiento. Cuando alguien siente que en cualquier momento puede tener un ataque de pánico, la respuesta natural es no salir, no exponerse, quedarse en casa. Y así, poco a poco, el mundo se va haciendo más chico.
El problema es que ese aislamiento no protege a la persona, al contrario: la retroalimenta. La angustia no desaparece porque uno se esconda de ella. Y el componente genético que menciona Juan Carlos López Muñoz agrega una capa más de complejidad: la herencia familiar juega un papel importante en quién es más propenso a desarrollar ansiedad, lo que significa que en algunas personas hay una predisposición que vale la pena conocer y atender.
Aquí viene lo más práctico de la conversación. Ante la pregunta de si uno puede enfrentar la ansiedad sin necesariamente ir con un especialista, Juan Carlos fue directo:
"La forma más dinámica sin llegar a la consulta con un terapeuta sería ser valiente, enfrentar sobre todo con valentía lo que está sucediendo, porque si tu reacción es huir, angustiarte, quedarte en casa tapado con miles de zarapes, pues lo único que vas a hacer es retroalimentar la angustia de la ansiedad". — Psicólogo clínico Juan Carlos López Muñoz
Enfrentar el síntoma, reconocerlo, no huir de él. Eso es, en esencia, el primer paso. Identificar que lo que estás viviendo tiene nombre, que no te estás volviendo loco ni te vas a morir, y desde ahí empezar a trabajarlo.
Claro que si esa valentía no alcanza, si la ansiedad ya está rebasando los límites de lo que uno puede manejar solo, entonces sí es momento de buscar acompañamiento profesional. No como señal de debilidad, sino como una decisión inteligente.
Uno de los obstáculos más grandes que enfrenta quien padece ansiedad no es el síntoma en sí, sino la vergüenza de admitirlo. Juan Carlos lo pone sobre la mesa sin rodeos:
"Si tú le dices a cualquiera, oye, me duele la rodilla, no hay problema. Pero si le empiezas a decir, oye, tengo pensamiento de que me quiero morir, de que estoy pensando en la angustia, de que mi corazón puede estallar... todo eso avergüenza y así que lo vamos ocultando". — Psicólogo clínico Juan Carlos López Muñoz
Y en ese ocultamiento está buena parte del problema. Su recomendación para quienes se identifican con estos síntomas es clara y sencilla: empieza por contárselo a alguien de confianza. Un familiar, un amigo, alguien que pueda acompañarte en ese primer paso.
"La recomendación sería: si tú sientes síntomas de angustia, de nervios, sin causa aparente, empieza lo que sería un acompañamiento a quien le tengas confianza, primero coméntalo". — Psicólogo clínico Juan Carlos López M.
El trabajo en equipo, ya sea con la familia, amigos o un profesional de salud mental, es fundamental. La ansiedad no tiene por qué enfrentarse en solitario, y reconocerlo no hace a nadie más débil, todo lo contrario.
La ansiedad es hoy una de las condiciones de salud mental más comunes en México y en el mundo, y su prevalencia sigue creciendo. Reconocerla a tiempo, nombrarla sin vergüenza y dar ese primer paso, ya sea hablando con alguien o acudiendo con un especialista como el psicólogo clínico Juan Carlos López Muñoz, puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de quien la padece.
Si algo de lo que describió este profesional te suena familiar, ese reconocimiento ya es el inicio del camino.