La presencia de la ameba en Yucatán no significa que esté en la conurbación Veracruz-Boca del Río; el punto de vigilancia está en las condiciones de los cuerpos de agua y en evitar que agua potencialmente contaminada entre por la nariz.
Tras su hallazgo en un lago artificial de Mérida, ha generado dudas sobre si Naegleria fowleri podría aparecer también en la conurbación Veracruz-Boca del Río, rodeada por numerosos ríos, lagunas, arroyos y otros cuerpos de agua dulce.
Naegleria fowleri es un microorganismo que vive naturalmente en el ambiente y puede encontrarse en agua dulce templada, incluidos lagos, ríos y estanques. Por ello, su eventual presencia en Veracruz tendría que darse por condiciones ambientales favorables y no por contagio entre personas.
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Veracruz cuenta con una extensa red de ríos y cuerpos de agua dulce, además de lagunas y zonas donde se realizan actividades recreativas. Pero la existencia de estos cuerpos de agua no significa que estén contaminados con Naegleria fowleri.
De acuerdo con la última información emitida por parte de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la agencia nacional de salud pública de Estados Unidos, el riesgo está relacionado principalmente con agua dulce cálida, especialmente cuando permanece estancada o presenta poco movimiento.
Explica que la ameba se multiplica con el calor y que los casos suelen relacionarse con periodos prolongados de temperaturas elevadas, que aumentan la temperatura del agua.
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Las temperaturas ambientales de la conurbación Veracruz-Boca del Río hacen relevante mantener vigilancia sobre los cuerpos de agua dulce, pero la temperatura del aire por sí sola no demuestra que la ameba esté presente, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.
En tanto que el gobierno de Yucatán señaló, tras confirmar el caso en Mérida, que Naegleria fowleri prolifera principalmente en agua dulce estancada y cálida, particularmente entre 35 y 46 grados Celsius. También indicó que en cuerpos naturales con corriente y temperaturas de 24 a 26 grados las condiciones son menos favorables para su desarrollo.
Esto significa que no todos los ríos de Veracruz presentan las mismas condiciones. Un cuerpo de agua con corriente y temperaturas menores no ofrece el mismo escenario que un sitio de agua dulce cálida, con poca circulación y exposición prolongada al calor.
Sí existe un escenario ambiental posible, porque Naegleria fowleri puede vivir naturalmente en agua dulce y sedimentos, señalan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y subrayan que, en casos muy poco frecuentes, ha sido encontrada en instalaciones recreativas que no reciben mantenimiento adecuado.
Por ello, además de los ríos, deben considerarse lagunas, estanques, cuerpos de agua artificiales y sitios recreativos de agua dulce cuando las condiciones de temperatura y mantenimiento sean propicias.
Pero cabe subrayar que esto tampoco significa que las lagunas o ríos de Veracruz estén contaminados. Para establecer la presencia del microorganismo sería necesario realizar muestreos y análisis de laboratorio.
No existe evidencia de que la ameba pueda desplazarse de Mérida a Veracruz por una persona infectada, con base en que la infección por Naegleria fowleri no se transmite de persona a persona y tampoco se adquiere al beber agua que contenga la ameba. El riesgo ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz, por ejemplo, al nadar, bucear o sumergirse.
El caso de Yucatán corresponde a un lago artificial específico. Las autoridades estatales confirmaron la presencia de la ameba en muestras de ese cuerpo de agua y mantienen el sitio fuera de operación. También precisaron que ese lago no está conectado con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable.
La presencia de Naegleria fowleri no es nueva en México. Existen casos médicos documentados desde hace décadas. Una publicación científica identificó uno de los primeros casos registrados en el país y posteriormente se han documentado otros casos en diferentes entidades.
Esto demuestra que el microorganismo puede estar presente en distintos ambientes, pero no permite concluir que exista actualmente en Veracruz ni existen casos confirmados oficialmente.
La vigilancia resulta importante porque la infección es extremadamente rara, aunque cuando ocurre puede ser muy grave. El CDC señala que las infecciones cerebrales causadas por esta ameba son poco frecuentes y casi siempre mortales.
Los primeros síntomas pueden aparecer después de la exposición e incluyen dolor intenso de cabeza, fiebre, náuseas y vómito. Posteriormente pueden presentarse rigidez de cuello, confusión, alteraciones del equilibrio, convulsiones y otros síntomas neurológicos.
Por ello, una persona que haya tenido contacto con agua dulce cálida y posteriormente presente estos síntomas debe recibir atención médica de inmediato y mencionar el antecedente de exposición al agua.
Por ahora, no hay motivo para afirmar que exista una alerta por “ameba comecerebros” en los ríos y lagunas de Veracruz. El antecedente de Yucatán sí pone sobre la mesa la importancia de mantener la vigilancia de la calidad del agua en sitios donde se practican actividades recreativas, especialmente durante periodos de altas temperaturas.
La recomendación no es evitar todos los ríos o lagunas del estado, sino extremar precauciones en agua dulce cálida y evitar que el agua entre por la nariz, particularmente en sitios donde exista una advertencia sanitaria o donde la calidad del agua no esté garantizada.