Convertir espacios abandonados y deteriorados en puntos de encuentro con la historia y el arte es el objetivo del proyecto Volovanski y Arte Urbano, una iniciativa impulsada por la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz para rescatar la imagen de antiguos barrios ubicados en el centro de la ciudad.
Miguel Salvador Rodríguez Azueta, presidente de la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz, explicó que el proyecto nació a partir de la necesidad de recuperar áreas que forman parte de la memoria urbana de la ciudad y que, con el paso de los años, han perdido parte de su identidad.
“El proyecto Volovanski y Arte Urbano es un proyecto de rescate de las áreas en las colonias y en los fraccionamientos que también son antiguos en Veracruz”, explicó Rodríguez Azueta.
La Zanja: un barrio marcado por el agua y la historia
Uno de los puntos que busca recuperar la iniciativa se encuentra en la zona conocida históricamente como La Zanja, un sector cuyo pasado está relacionado con los antiguos cauces y humedales que atravesaban la ciudad.
Rodríguez Azueta recordó que por la actual calle Virgilio Uribe existió un brazo de agua que provenía de la zona de Allende y desembocaba en el mar. Posteriormente se realizaron obras para modificar el cauce, dando origen a lo que se conoció como la Zanja de Buró.
El cronista destacó que todavía existen vestigios que permiten identificar parte de esa historia urbana, entre ellos antiguas tapas relacionadas con la infraestructura hidráulica instalada durante el siglo XX.
La transformación del entorno también estuvo vinculada con el crecimiento industrial de Veracruz.
“Esta zona se volvió una zona industrial”, señaló el presidente de la Fundación, al recordar la presencia de establecimientos y fábricas que durante décadas formaron parte de la vida cotidiana del barrio.
Entre los recuerdos que conserva se encuentran los olores provenientes de una antigua fábrica de productos en conserva y el movimiento de trabajadores y vecinos que caracterizó a la zona durante buena parte del siglo XX.
Del abandono al arte urbano
Uno de los primeros objetivos del proyecto Volovanski fue intervenir un espacio que durante años había terminado convertido en un punto para depositar basura.
En el sitio permanecía la base de una antigua estructura relacionada con un establecimiento industrial. A pesar de la colocación de avisos para evitar que se arrojaran desperdicios, el problema continuaba.
La Fundación de la Crónica decidió entonces recurrir al arte como una herramienta para modificar la percepción del espacio.
El artista encargado de la intervención solicitó mantener su identidad en el anonimato. Por ello, fue bautizado como Volovanski, un nombre inspirado en el reconocido artista urbano Banksy, pero adaptado a la identidad veracruzana.
El resultado, de acuerdo con Rodríguez Azueta, ha sido positivo.
“Ya tiene como 10 días que está esta área limpia. La gente sí dice: bueno, yo no voy a tirar la basura ahí”, relató.
Para el cronista, la experiencia demuestra que el arte urbano puede convertirse en una herramienta de recuperación comunitaria cuando se combina con la memoria histórica y el sentido de pertenencia.
Buscan crear un gran mural sobre la historia de Veracruz
El siguiente paso de la iniciativa contempla la realización de un gran mural que reúna la historia de diferentes barrios del sur del Centro Histórico de Veracruz.
La propuesta busca abarcar sectores como La Zanja y El Canelo, además de calles y espacios vinculados con la evolución urbana de esta parte de la ciudad.
Rodríguez Azueta explicó que la intención es trabajar con una empresa de iniciativa privada para concretar el proyecto, sin participación de los gobiernos estatal o municipal.
“Queremos recuperar la dignidad y hacer arte urbano para que se vuelvan atractivas estas áreas del sur del Centro Histórico”, afirmó.
La propuesta se encuentra actualmente en una etapa de gestión y trámites con la empresa que podría participar en la realización del mural.
Preservar la memoria de los barrios antiguos de Veracruz
Para Rodríguez Azueta, recuperar estos espacios también significa conservar las historias de varias generaciones de veracruzanos.
El presidente de la Fundación de la Crónica explicó que buena parte de sus conocimientos sobre esta zona provienen de los recuerdos de quienes la habitaron durante décadas, además de las historias transmitidas por sus padres y abuelos.
La zona que actualmente forma parte del Centro Histórico de Veracruz fue experimentando importantes transformaciones desde finales del siglo XIX y durante el siglo XX, pasando de patios de vecindad y barrios tradicionales a espacios industriales y posteriormente a zonas urbanas con nuevas dinámicas.
“Dentro de unos 20 años esto será ya un barrio de hace ciento y fracción de años”, reflexionó.
Por ello, considera fundamental documentar y hacer visible la historia antes de que desaparezcan los testimonios de las personas que vivieron esos cambios.