Lo que descubrió el DIF de Veracruz en Tejería encendió las alertas

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Por: José de Aquino
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Alrededor de 50 niñas, niños y adolescentes se encuentran actualmente bajo resguardo del DIF Municipal de Veracruz, de los cuales aproximadamente 30 fueron atendidos durante la actual administración. Así lo confirmó Daniela Lili Hernández, presidenta del organismo, quien detalló que la mayoría de los casos están relacionados con omisión de cuidados por parte de sus familiares.

La funcionaria explicó que el proceso inicia con reportes de ciudadanos que detectan situaciones sospechosas en su entorno. A partir de esas denuncias, el DIF realiza investigaciones para evaluar las condiciones en que viven los menores y determinar si es necesario intervenir. La invitación a la ciudadanía fue directa y clara:

"Si ven algo raro o algo que nos haga sospechar, los invitamos a darnos parte y nosotros hacemos las investigaciones correspondientes para evitar este tipo de tragedias".

Desde recién nacidos hasta adolescentes de 17 años

Los menores que actualmente se encuentran en resguardo tienen edades que van desde cero hasta 17 años. Dependiendo de su edad y sus necesidades particulares, están distribuidos en tres albergues del municipio. No se trata de un perfil único: hay bebés, niños en edad escolar y adolescentes, cada uno con una historia y una situación familiar distinta detrás.

Daniela Lili Hernández reconoció que el DIF también atiende casos de maltrato infantil, aunque aclaró que durante la presente administración ninguno ha alcanzado el nivel de gravedad de otros que han trascendido públicamente en el estado. Sin embargo, sí se han encontrado menores en condiciones que ameritan la intervención directa de las autoridades.

Tejería, la zona con mayor concentración de alertas

La congregación de Tejería, en el norponiente de la ciudad de Veracruz, es el área donde se concentra el mayor número de reportes ciudadanos. Según Hernández, en esa zona se ha detectado una incidencia importante de casos vinculados con abandono o descuido de menores.

Entre las situaciones que más se repiten al momento de localizar a estos niños y adolescentes, destacan las siguientes condiciones:

  • No asisten a la escuela, con rezago educativo severo en varios casos.
  • Carecen de acta de nacimiento o cualquier documento que acredite su identidad.
  • Permanecen solos en casa durante largos periodos sin supervisión adulta.
  • Presentan desnutrición o no reciben atención médica adecuada.
  • No cuentan con el cuidado básico por parte de sus familiares.

Uno de los hallazgos que más preocupó al organismo fue encontrar adolescentes de alrededor de 14 años que jamás habían pisado un salón de clases y que, además, no tenían documentos de identidad. Para el DIF, eso ya es suficiente para encender las alarmas.

"Para nosotros ese es un primer foco rojo de alerta. La falta de identidad y el rezago educativo representan una vulneración de derechos que obliga al DIF a intervenir".

No todos los casos terminan en separación familiar

La presidenta del DIF fue enfática en aclarar un punto que suele generar confusión: no toda intervención del organismo implica que el menor sea separado permanentemente de su familia. Cuando la omisión de cuidados tiene como trasfondo una situación económica, padres que trabajan todo el día y dejan solos a sus hijos, por ejemplo, el DIF busca primero alternativas para que la familia pueda mantenerse unida.

El resguardo definitivo solo se aplica cuando, además del descuido, existe maltrato u otras circunstancias que ponen en riesgo directo la integridad física o emocional del menor. En esos casos, se establecen medidas específicas para garantizar su bienestar mientras se resuelve su situación legal y familiar.

La mitad logra regresar con su familia

De los menores que han pasado por los albergues del DIF Municipal de Veracruz, aproximadamente la mitad logra ser reintegrada con sus familias. Para que eso suceda, los padres o tutores deben cumplir una serie de condiciones concretas, entre ellas: mejorar las condiciones de la vivienda, garantizar la inscripción escolar de los hijos, asegurar una alimentación adecuada y demostrar que asumen de manera responsable su papel como cuidadores.

Sin embargo, el proceso no siempre es rápido. Uno de los principales obstáculos es la obtención del acta de nacimiento, un documento que parece básico pero que resulta fundamental para que los menores puedan ejercer otros derechos, especialmente el acceso a la educación. Sin ese papel, los trámites se alargan y los niños permanecen más tiempo en los albergues de lo que sería ideal.

Hernández subrayó que el objetivo del DIF no es mantener a los niños indefinidamente en esas instalaciones, sino lograr que regresen a un entorno familiar seguro, estable y que realmente garantice su desarrollo. El albergue, dejó claro, es una solución temporal, no un destino.

El llamado de las autoridades del DIF Veracruz a la ciudadanía sigue vigente: si alguien detecta señales de abandono, descuido o maltrato hacia un menor en su colonia o entorno cercano, puede reportarlo al organismo. La intervención a tiempo, insisten, puede marcar la diferencia entre una tragedia y una segunda oportunidad.


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