En pleno corazón del centro histórico de Veracruz, sobre la calle Miguel Lerdo, a la altura del callejón J.J. Herrera e Independencia, la familia de Jesús Francisco Juárez Lira, instaló una ofrenda floral para honrar su memoria en el día en que cumpliría años. El hombre, conocido en la zona como franelero, perdió la vida tras una riña registrada en la esquina de avenida 5 de Mayo y Lerdo, y sus seres queridos no solo buscan recordarlo: también piden que se haga justicia.
Afuera del estacionamiento de un conocido hotel en Miguel Lerdo, dos ramos de flores blancas con moño negro marcan el lugar donde la familia decidió rendir tributo a Jesús Francisco. Junto a ellos, dos carteles elaborados en cartulina blanca, uno de los cuales lleva impresa su fotografía, se convirtieron en el centro de atención de quienes transitan por esa concurrida vía del centro veracruzano.
Sobre un poste de luminaria del mismo sitio, colocaron una pequeña reja de plástico que funciona como improvisado nicho: dentro, otra fotografía del franelero, una veladora encendida y un ramo de flores rojas completan el altar. El mensaje escrito en uno de los carteles resume el dolor que carga su familia:
"No estás aquí, pero sigues entre nosotros. Tu ausencia duele pero tu recuerdo, vive en cada persona que te quiso".
En otro texto aparece el hashtag #JusticiaParaJesusFranciscoLira
Más allá del duelo, los carteles también tienen un mensaje claro hacia las autoridades. En uno de ellos, los familiares hacen referencia directa al caso legal y señalan que existe una carpeta de investigación ministerial abierta, exigiendo que se haga justicia por la muerte de Jesús Francisco. La ofrenda, en ese sentido, no es solo un homenaje: es también una forma pública de exigir que el expediente no quede en el olvido.
En el cartel de la caja de plástico, aparece la leyenda “Feliz cumpleaños hasta el cielo. QEPD".
Este tipo de altares callejeros son comunes en Veracruz cuando las familias sienten que la muerte de un ser querido no ha sido resuelta ni atendida debidamente por las instituciones. Colocarlos en el lugar o cerca del sitio donde ocurrió el deceso es una manera de mantener viva la memoria del fallecido y, al mismo tiempo, de mantener presión social sobre el caso.
El pasado domingo 16 de agosto comenzó a circular en redes sociales una primera versión de los hechos, según la cual Jesús Francisco presuntamente habría agredido a un guardia del Instituto Nacional de Migración (INM). De acuerdo con ese relato, el agente lo habría empujado como respuesta, y el franelero habría caído al suelo, falleciendo a consecuencia del golpe.
Sin embargo, la narrativa cambió cuando empezaron a difundirse videos del incidente. Las imágenes que circularon en redes muestran, según lo que se puede apreciar en ellas, una riña entre las partes y, posteriormente, el sometimiento físico de Jesús Francisco por parte del guardia. Este material audiovisual generó indignación entre usuarios de redes sociales en Veracruz y reavivó el debate sobre el uso de la fuerza por parte de elementos de seguridad institucional en situaciones con civiles.
Los franeleros son una figura familiar en las calles del centro de Veracruz. Se trata de personas que ofrecen el servicio informal de cuidar y orientar a conductores para que estacionen sus vehículos en zonas de alta afluencia, a cambio de una propina. Aunque su labor no siempre es reconocida formalmente, forman parte del tejido cotidiano de la ciudad. Jesús Francisco trabajaba precisamente en esa zona, en uno de los puntos de mayor actividad comercial y turística del puerto.
Su muerte, en circunstancias que aún no han sido esclarecidas del todo por las autoridades competentes, dejó a su familia con más preguntas que respuestas. El altar instalado en Lerdo es, en sus propias palabras plasmadas en cartulina, la forma en que lo recuerdan mientras esperan que la justicia avance.
Hasta el momento, la carpeta de investigación ministerial relacionada con el fallecimiento de Jesús Francisco sigue su curso. No se ha confirmado públicamente si existe algún imputado, ni se ha dado a conocer el resultado de los peritajes correspondientes. Las autoridades del INM tampoco han emitido un pronunciamiento oficial sobre la situación del guardia involucrado en el incidente.
Lo que sí está claro es que la familia no está dispuesta a dejar que el caso sea archivado sin respuestas. Los carteles en Lerdo, visibles para cientos de personas que pasan a diario por esa calle, son su manera de decirle al puerto que Jesús Francisco existió, que merece justicia, y que quienes lo querían no piensan callarse.
XEU Noticias seguirá de cerca el avance de las investigaciones en torno a este caso.