Madres buscadoras mantienen esperanza pese a menor asistencia a misas: Iglesia

Imagen Madres buscadoras mantienen esperanza pese a menor asistencia a misas: Iglesia

Por: José de Aquino
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En Veracruz, el dolor de las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos no llega solo. La iglesia católica se ha mantenido como un punto de apoyo espiritual y humano para los colectivos de madres buscadoras que recorren el estado colocando fichas de búsqueda, con la esperanza de que alguien, en algún lugar, reconozca el rostro de su hijo, su hija, su hermano.

Así lo afirmó el vocero de la diócesis de Veracruz, el padre Aurelio Mojica Limón, quien subrayó que la institución no es ajena a esta realidad y comparte genuinamente el sufrimiento de quienes enfrentan la desaparición de un familiar.

El Vaticano también voltea a ver a las madres buscadoras de México

El respaldo no viene solo de la diócesis local. En su reciente visita a México, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, también hizo explícita su solidaridad con las madres que buscan a sus hijos. El cardenal reconoció públicamente la tenacidad de estos colectivos, algo que para muchas familias representa un reconocimiento que va más allá de lo simbólico.

El padre Mojica Limón recuperó las palabras que el propio Parolin expresó ante esta realidad:

"Ver el ahínco, ver la lucha, ver el esfuerzo, ver la dedicación que en su momento (tienen las madres buscadoras)".

Para el vocero diocesano, ese reconocimiento desde el más alto nivel de la Iglesia Católica refuerza el mensaje que la diócesis veracruzana lleva años repitiendo: estas familias no están solas.

Una misa al mes, pero con todo el peso del mundo

Desde hace varios, la diócesis de Veracruz realiza una misa mensual específicamente dedicada a las personas desaparecidas y a sus familias. La celebración se lleva a cabo el primer domingo de cada mes, a las 12:00 del mediodía, y tiene un carácter muy particular: no solo se ora por quienes han desaparecido, sino también por quienes están detrás de estas tragedias.

"Se pide por todas las mamás y por todas las personas que han desaparecido y por todas aquellas personas que están causando toda esta situación, por su conversión".

Es una postura que refleja el espíritu de la institución: la búsqueda de reconciliación incluso frente al dolor más profundo. No se trata de perdonar en el sentido de olvidar, sino de mantener abierta una puerta hacia la paz, tal como lo expresó el propio sacerdote al hablar sobre la misión de la Iglesia en este contexto.

Menos lonas, pero la misma esperanza

El padre Mojica Limón reconoció que la presencia de colectivos y familias en estas misas ha bajado con el paso de los años. Antes era común que el espacio se llenara de lonas con fotografías y fichas de búsqueda, de coronas de flores, de familias enteras que llegaban con el corazón en la mano. Hoy, la imagen es diferente.

"Ha venido a menos. Se han ido por otras líneas también, a otros lugares, pero sí siguen asistiendo y algunos sí traen todavía algunas lonas".

Y sin embargo, quienes siguen llegando son precisamente los que no han soltado la esperanza. Son familias que mantienen comunicación activa con los colectivos de búsqueda, que todavía cargan con las fotografías de sus hijos, que no han cerrado el caso ni en su mente ni en su corazón.

Esa persistencia, dice la Iglesia, merece todo el acompañamiento posible.

La Iglesia también se asume como madre

Una de las frases más reveladoras del vocero diocesano fue la que usó para describir el papel de la Iglesia en esta crisis humanitaria. No la ubicó como institución distante ni como observadora pasiva, sino como una madre más entre las madres que buscan:

"Sabemos el dolor y la Iglesia que también es madre sufre por los hijos que han desaparecido".

Desde esa postura, la diócesis busca ofrecer lo que puede: palabras de consuelo, un espacio de oración y la certeza de que hay una comunidad que no ha olvidado a sus desaparecidos. No es una solución, y el padre Mojica Limón no pretende que lo sea, pero en medio de la incertidumbre, ese acompañamiento tiene un peso real para quienes lo reciben.

Un llamado que va más allá del templo

El vocero de la Diócesis de Veracruz cerró con un mensaje que trasciende el ámbito religioso: la necesidad de construir paz y reconciliación en México como única vía sostenible para que las desapariciones dejen de ser una constante dolorosa en la vida de tantas familias.

El fenómeno de las desapariciones forzadas y no forzadas en el país sigue siendo una de las crisis humanitarias más graves que enfrenta la sociedad mexicana. En Veracruz, donde el problema ha golpeado con especial dureza durante años, la labor de los colectivos de madres buscadoras se ha convertido en símbolo de resistencia y amor. Y la Iglesia, al menos desde esta diócesis, ha decidido que ese camino no lo van a recorrer solas.

Las misas continúan. La esperanza también.

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